Permitir que las poblaciones sobreexplotadas de peces de arrecife se recuperen podría aumentar casi un 50% los rendimientos sostenibles de productos del mar y proporcionar millones de raciones adicionales de pescado cada año, según una investigación publicada esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences, que plantea la restauración de los arrecifes de coral como una herramienta directa contra el hambre y la malnutrición.
El trabajo, liderado por científicos del Smithsonian Tropical Research Institute y de varias universidades internacionales, analizó 1.211 arrecifes en 23 jurisdicciones de todo el mundo donde las poblaciones de peces se encuentran por debajo de los niveles de producción sostenible máxima. Los autores compararon la biomasa pesquera actual con los niveles de “máximo rendimiento sostenible” y “rendimientos suficientemente buenos”, calculando cuánto podría incrementarse la producción de alimentos si se redujera la presión pesquera y se permitiera la recuperación de las poblaciones.
Los resultados muestran que, si se gestionan para alcanzar su capacidad de producción, los arrecifes de coral podrían incrementar los rendimientos sostenibles de pescado en casi un 50% en promedio, en comparación con los niveles actuales. Este aumento se traduciría en entre 20.000 y 162 millones de raciones de pescado adicionales por país y año, suficientes para cubrir la ingesta semanal recomendada de marisco —unos 225 gramos por persona— para varios millones de personas en todo el mundo.
El estudio destaca que los beneficios potenciales serían especialmente altos en regiones con elevada prevalencia de hambre y carencias de micronutrientes, como partes de África y el Sudeste Asiático, donde muchas comunidades dependen de los arrecifes como fuente principal de proteína animal. Indonesia aparece como uno de los países con mayor margen de ganancia en términos de raciones adicionales de pescado si se restauran los stocks de peces de arrecife a niveles sostenibles.
Para estimar el potencial de recuperación, los investigadores utilizaron modelos estadísticos que integran datos de biomasa, esfuerzo pesquero y productividad de los ecosistemas coralinos, aplicados a territorios como República Dominicana, Panamá, Jamaica, Kenia, Mauricio, Omán, Madagascar, Filipinas e Indonesia. A partir de estos datos, calcularon cuánto deberían aumentar las poblaciones para alcanzar los niveles de producción objetivo y cuánto tiempo llevaría esa recuperación bajo distintos escenarios de gestión.
Los tiempos de recuperación varían en función del grado de sobreexplotación y de la dureza de las medidas adoptadas: en un escenario de moratoria total de pesca, la media se sitúa en torno a 6‑6,5 años, mientras que con niveles de captura aún elevados pero compatibles con la recuperación, los plazos pueden alargarse hasta unos 50 años. El estudio estima que, de media, los stocks tendrían que aproximadamente doblar su biomasa —con un incremento mediano de unas 32 toneladas por kilómetro cuadrado— para alcanzar su máximo potencial sostenible.
Los autores subrayan que la restauración de las poblaciones de peces de arrecife no es solo una cuestión de conservación ecológica, sino una estrategia de seguridad alimentaria con efectos medibles sobre la nutrición y la salud pública. La correlación positiva entre el potencial incremento de raciones de pescado y los índices de hambre global sugiere que los países con mayores carencias nutricionales son también los que más podrían ganar con una gestión pesquera orientada a la recuperación.
Para materializar este potencial, la investigación recomienda reforzar la gestión pesquera mediante límites de captura, vedas temporales, áreas marinas protegidas y mejores sistemas de vigilancia, así como ofrecer medios de vida alternativos a las comunidades que dependen de la pesca durante la fase de reconstrucción de los stocks. Los científicos insisten en que la cooperación internacional y el apoyo financiero serán clave para que los países en desarrollo puedan aplicar medidas de largo plazo que compatibilicen la protección de los arrecifes de coral con el suministro estable de proteína marina para millones de personas.