La nueva sede en Madrid servirá como centro de operaciones para el sur de Europa, con foco en fomentar la adopción de Solana entre empresas, instituciones y la comunidad cripto local. La fundación destaca el talento tecnológico español, la regulación MiCA en la UE y el crecimiento del ecosistema DeFi y NFT como factores clave para esta decisión estratégica.
España suma así su nombre al mapa global de Solana, que ya cuenta con oficinas en Suiza, Singapur y Estados Unidos. La presencia física facilitará programas de grants, hackatones y partnerships con universidades y aceleradoras, alineados con el objetivo de la red de alcanzar 1.000 millones de usuarios mediante aplicaciones cotidianas como pagos y gaming on-chain.
El movimiento responde al auge de Solana en Europa, donde el volumen de transacciones diarias supera los 50 millones y proyectos españoles como Blueberry o LimeWire han ganado tracción. La fundación planea eventos presenciales en ciudades como Barcelona y Valencia para conectar con la escena local de más de 200.000 wallets activos en el país.
Esta expansión coincide con el fortalecimiento regulatorio en la UE, que posiciona a España como puerta de entrada para empresas blockchain. La Solana Foundation estima que la oficina generará empleo cualificado en desarrollo, marketing y cumplimiento normativo, contribuyendo al PIB digital nacional.