BNY crea un registro blockchain para modernizar la propiedad de fondos globales

BNY incorpora blockchain al registro de US$8,6 billones en fondos de inversión

BNY anunció que incorporará un registro basado en blockchain a su negocio de agencia de transferencias, responsable de unos 8,6 billones de dólares distribuidos entre 7,6 millones de cuentas. El banco conservará su plataforma tradicional, pero añadirá un libro digital de propiedad para fondos tokenizados de clientes como Baillie Gifford y futuros productos de BlackRock y Dreyfus.

Un registro digital para una actividad esencial

BNY presentó el 29 de julio la versión digital de su negocio de agencia de transferencias. La fecha de publicación coincide con la comunicación del acontecimiento, aunque el primer fondo que utiliza parte de esta infraestructura había sido anunciado en junio. La nueva fase consiste en extender el modelo a una función central que procesa operaciones y conserva el registro legal de los propietarios de fondos.

La información fue publicada inicialmente por el Financial Times y contrastada ese mismo día por CoinDesk. Ambas fuentes atribuyen a BNY unos 8,6 billones de dólares administrados mediante su actividad de agencia de transferencias y aproximadamente 7,6 millones de cuentas.

Un agente de transferencias mantiene la lista oficial de titulares, registra compras y ventas, procesa cambios de propiedad y gestiona determinadas distribuciones. Aunque el inversor normalmente no interactúa directamente con esta infraestructura, su exactitud determina quién posee legalmente las participaciones y cuántas unidades tiene cada cuenta.

BNY pretende incorporar esos datos a un libro digital compartido. Carolyn Weinberg, responsable de producto e innovación del banco, describió el proyecto como la modernización de una función presente detrás de cada operación de fondos mediante el traslado de libros y registros a infraestructura en cadena.

Qué significa registrar la propiedad en blockchain

Registrar participaciones en una blockchain no consiste únicamente en emitir un token promocional asociado a un fondo que continúa administrándose por separado. En una estructura nativa, el registro digital interviene directamente en la emisión, transferencia y cancelación de las unidades y puede actuar como una referencia jurídicamente reconocida de la propiedad.

La tecnología permite que participantes autorizados consulten una secuencia común de operaciones. Si el administrador, el distribuidor y el custodio conservan bases independientes, cada modificación debe reconciliarse entre sistemas. Un libro compartido puede reducir duplicidades, discrepancias y comunicaciones manuales, siempre que todas las partes reconozcan el mismo registro.

La blockchain tampoco sustituye automáticamente las obligaciones legales. Deben continuar identificándose los inversores, aplicarse restricciones de distribución, calcularse el valor liquidativo y conservarse los activos subyacentes. Si el fondo mantiene bonos o efectivo, esos instrumentos no desaparecen por el hecho de que la participación del cliente se represente digitalmente.

Los contratos inteligentes pueden automatizar algunas condiciones, como impedir una transferencia hacia una cartera no autorizada. Sin embargo, la entidad necesita procedimientos para corregir errores, atender órdenes judiciales, sustituir claves perdidas y responder a cambios en sanciones o requisitos de identificación.

Baillie Gifford constituye el primer caso operativo

Baillie Gifford utiliza la infraestructura para su Enhanced Yield Fund, presentado como el primer fondo regulado británico emitido de forma plenamente nativa en cadena. El producto no representa una criptomoneda sin respaldo: mantiene una cartera de instrumentos financieros y utiliza registros sobre Ethereum y Solana para representar las participaciones de inversores autorizados.

El fondo había sido anunciado el 22 de junio, por lo que no constituye por sí mismo la noticia del 29 de julio. Su relevancia actual es servir como primera aplicación del negocio digital de agencia de transferencias que BNY pretende ampliar. NatWest Trustee and Depositary Services actúa como depositario, mientras BNY proporciona tecnología de tokenización, carteras y registro.

Baillie Gifford gestionaba más de 261.000 millones de dólares, según las cifras citadas por las fuentes. Esa dimensión no significa que todo su patrimonio haya sido tokenizado. El importe concreto del fondo digital y el número de inversores incorporados no fueron detallados en el anuncio de esta semana.

BlackRock y Dreyfus, la unidad de liquidez y gestión de efectivo de BNY, prevén utilizar el sistema para productos adicionales. Esos fondos se encuentran en distintas fases de planificación; no debe interpretarse que la totalidad de los activos administrados por ambas entidades ya esté registrada en blockchain.

Los US$8,6 billones no se trasladarán inmediatamente

La cifra de 8,6 billones de dólares describe el negocio de agencia de transferencias atendido por BNY, no el patrimonio que haya pasado ya a una red pública. El despliegue será gradual y convivirá con las plataformas convencionales durante un periodo previsiblemente prolongado.

Emily Portney, responsable mundial de servicios de activos de BNY, reconoció que billones de dólares continuarán funcionando sobre infraestructura tradicional. El banco mantendrá su agente de transferencias existente mientras añade la versión digital, evitando obligar a todos los clientes a migrar simultáneamente.

Esta estructura paralela reduce el riesgo de una transición abrupta, pero crea una nueva necesidad de conciliación: mientras existan dos sistemas, BNY tendrá que garantizar que una participación no aparezca duplicada, cancelada en un registro pero activa en otro o transferida sin que ambos entornos reconozcan el cambio.

La institución tampoco precisó qué porcentaje de las 7,6 millones de cuentas podrá utilizar inicialmente el nuevo libro. Los primeros clientes son fondos diseñados específicamente para la distribución digital, no todos los productos de inversión ya administrados por el banco.

Tokenización sin abandonar la banca tradicional

BNY conserva más de 59 billones de dólares en activos bajo custodia y administración, una cifra distinta de los 8,6 billones atendidos por su agencia de transferencias. La primera incluye valores que el banco guarda o administra para instituciones; la segunda corresponde al segmento concreto donde mantiene registros de titulares de fondos.

La iniciativa se integra en una estrategia digital más amplia. En junio, BNY amplió su relación con Circle para ofrecer custodia institucional de USDC, además de instrucciones para emitir y canjear la moneda estable. El banco también ha desarrollado depósitos tokenizados que representan saldos bancarios y permiten determinados movimientos institucionales durante horarios ampliados.

Estos productos cumplen funciones diferentes. Un depósito tokenizado representa dinero mantenido en un banco; USDC es una moneda estable emitida por Circle; y una participación tokenizada concede derechos sobre un fondo. Utilizar tecnología de registro distribuido no convierte esos tres instrumentos en el mismo activo ni les asigna idéntica protección jurídica.

La estrategia muestra que las grandes entidades no están trasladando únicamente criptomonedas a sus servicios: también están incorporando cadenas de bloques a la infraestructura interna de mercados tradicionales. El objetivo declarado es mejorar registros, liquidación y disponibilidad sin eliminar de inmediato las estructuras bancarias existentes.

Ciberseguridad y control de la información

Un libro compartido puede reducir discrepancias, pero introduce riesgos de contratos inteligentes, claves privadas y conexiones entre redes. Un error en una instrucción automatizada puede replicarse con rapidez y resultar más difícil de revertir que una modificación en una base de datos controlada centralmente.

BNY debe establecer quién puede emitir o cancelar participaciones, cómo se protegen las claves administrativas y qué mecanismo prevalece si la cadena deja de estar disponible. También necesita delimitar qué información se publica y cuál permanece cifrada o almacenada fuera de la red para proteger datos personales y comerciales.

El uso de Ethereum y Solana en el fondo de Baillie Gifford añade la cuestión de la interoperabilidad. Si una participación puede representarse en más de una red, el sistema debe impedir que una misma unidad exista simultáneamente en ambas sin respaldo equivalente. Los mecanismos de emisión y destrucción serán esenciales para conservar una oferta coherente.

No se ha informado de incidentes en el sistema ni existe evidencia de que el proyecto haya comprometido datos de clientes. Los riesgos señalados son requisitos de diseño y supervisión para una infraestructura que aspira a manejar registros financieros de gran escala.

Qué medirá el éxito del proyecto

Los primeros indicadores serán el número de fondos incorporados, el valor realmente registrado en cadena, la velocidad de las transferencias y la reducción de tareas de conciliación. También deberá conocerse si el sistema disminuye costes para los gestores o únicamente traslada funciones hacia una plataforma tecnológica diferente.

La adopción dependerá de reguladores, depositarios, distribuidores y clientes. Un gestor puede emitir participaciones tokenizadas, pero necesita canales autorizados para ofrecerlas y entidades capaces de custodiar las claves o las carteras de los inversores.

BNY presenta un modelo de coexistencia: registros tradicionales para la mayoría del mercado y una infraestructura blockchain para productos nuevos. Esta cautela evita describir la tokenización como una sustitución inmediata de todos los sistemas financieros.

La relevancia reside en la función escogida. El banco no está realizando una prueba periférica, sino adaptando el registro de propiedad que sostiene millones de cuentas. Su efecto final dependerá de que ese libro digital produzca eficiencia verificable, mantenga la correspondencia jurídica de cada participación y resista los riesgos operativos de una infraestructura permanente.

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