De acuerdo con datos de plataformas de seguimiento de precios como CoinGecko y distintos proveedores de análisis, Bitcoin llegó a cotizar en la franja de los 91.000‑91.300 dólares, con avances en torno al 1‑1,5% en 24 horas y más del 4% en la última semana, tras moverse días antes en un rango estrecho entre 87.000 y 90.000 dólares. El movimiento devolvió a la criptomoneda a niveles que no se veían desde el 12 de diciembre, cuando marcó un máximo intradía en torno a los 92.700 dólares, lo que sugiere la posible reanudación de la tendencia alcista tras la corrección de finales de 2025.
El repunte de Bitcoin se produjo en paralelo a un avance generalizado de las principales altcoins, con Ethereum superando los 3.100‑3.200 dólares y subidas en activos como XRP, BNB y Solana, mientras el valor conjunto del mercado cripto se situaba en el entorno de los 3,1‑3,2 billones de dólares. La mejora del sentimiento se extendió también a segmentos de mayor riesgo, como el de los “meme coins”, cuyo valor de mercado creció más de un 20% en pocos días, un patrón que suele asociarse a fases iniciales de apetito renovado por activos especulativos.
Analistas de mercado atribuyen el rebote de Bitcoin a una combinación de factores, entre ellos la expectativa de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal a lo largo de 2026 y una mayor percepción de Bitcoin como activo sensible a las condiciones macroeconómicas y a los ciclos de liquidez. La reciente escalada de tensiones geopolíticas, en particular en Venezuela tras la operación militar estadounidense, también ha sido citada como catalizador de volatilidad y de búsqueda de coberturas alternativas por parte de algunos inversores.
El flujo de capital hacia productos cotizados vinculados a Bitcoin reforzó la dinámica alcista: solo en los primeros días hábiles de 2026, los ETF al contado de Bitcoin registraron cientos de millones de dólares en entradas netas y volúmenes diarios superiores a los 5.000 millones, el nivel más alto desde noviembre de 2025. Datos agregados indican que los ETF estadounidenses acumulan ya más de 1,3 millones de BTC bajo gestión, cerca del 7% del suministro en circulación, lo que subraya la creciente importancia del canal institucional en la estructura de demanda.
Pese al fuerte arranque de año, compañías de análisis recuerdan que Bitcoin continúa alrededor de un 30% por debajo de sus máximos históricos de octubre de 2025, y que su volatilidad permanece elevada en comparación con otros activos de riesgo. Entre los riesgos señalados se encuentran un posible giro más restrictivo de los bancos centrales, episodios de toma de beneficios masiva y eventuales presiones regulatorias sobre plataformas de negociación y productos de inversión cripto en las principales jurisdicciones.
En términos de estructura de mercado, la dominancia de Bitcoin sobre el resto de criptomonedas se mantiene en torno al 55‑57%, con una capitalización cercana a 1,8 billones de dólares, lo que continúa situándolo como referencia principal para inversores institucionales y minoristas. Analistas técnicos señalan que la zona de los 90.000 dólares se ha convertido en un soporte clave a corto plazo, y que una consolidación sostenida por encima de los 91.000‑93.000 dólares podría abrir el camino hacia un nuevo intento de ataque al umbral psicológico de los 100.000 dólares en el transcurso de 2026.