La Tierra registra un clima “más desequilibrado que nunca”, según la OMM
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia especializada de la ONU para el tiempo, el clima y el agua, presentó este 23 de marzo su informe “Estado del Clima Mundial 2025”, el documento de referencia que sintetiza las principales señales del sistema climático global. El informe confirma que el periodo 2015‑2025 constituye la racha de once años más cálidos jamás registrada y que 2025 se situó entre el segundo y el tercer año más caluroso desde que hay registros instrumentales.
En la rueda de prensa de presentación, responsables de la OMM subrayaron que “todos los indicadores climáticos clave están emitiendo señales de alarma”, al registrar nuevos máximos las concentraciones de gases de efecto invernadero, el contenido de calor oceánico, el nivel medio del mar y la pérdida de masa de hielo terrestre y marino. La organización indicó que la temperatura media global de 2025 se situó en torno a 1,4 grados por encima de los niveles preindustriales, consolidando una tendencia de calentamiento que acerca al planeta al umbral de 1,5 grados fijado en el Acuerdo de París.
Uno de los mensajes centrales del informe es que el sistema climático de la Tierra se encuentra en un marcado “desequilibrio energético”, es decir, entra más energía de la que sale al espacio debido al aumento de los gases de efecto invernadero, lo que provoca una acumulación continua de calor. La OMM ha incorporado este desequilibrio energético como nuevo indicador climático de seguimiento, mostrando una aceleración significativa desde principios de siglo, en especial entre 2001 y 2025.
Según los datos recopilados, cerca del 90% del exceso de calor queda almacenado en los océanos, que volvieron a alcanzar un récord de contenido de calor en 2025 y encadenan ya nueve años consecutivos de máximos históricos. Estudios citados por la OMM indican que el ritmo de calentamiento del océano hasta los 2.000 metros de profundidad se ha más que duplicado en las últimas décadas respecto a la media desde mediados del siglo XX, lo que respalda la evidencia de una aceleración del cambio climático.
El informe también documenta un aumento sostenido del nivel medio del mar vinculado a la combinación de expansión térmica del agua y pérdida de hielo en Groenlandia, la Antártida y glaciares de montaña. La OMM advierte de que estas tendencias son, en gran medida, irreversibles a escala de siglos debido a la inercia del sistema oceánico, con implicaciones directas para unos 900 millones de personas que viven en zonas costeras bajas expuestas a inundaciones y erosión.
En cuanto a la criosfera, el documento reporta un nuevo año de fuerte retroceso glaciar y reducción de la extensión del hielo marino, especialmente en el Ártico y partes de la Antártida. La pérdida de nieve y hielo altera los patrones hidrológicos regionales, afecta a la disponibilidad de agua dulce para millones de personas y modifica la reflectividad de la superficie terrestre, lo que a su vez refuerza el calentamiento al absorberse más radiación solar.
La OMM dedica un capítulo específico a los fenómenos meteorológicos extremos de alto impacto registrados en 2025, entre ellos olas de calor persistentes, lluvias torrenciales, sequías prolongadas, incendios forestales y ciclones tropicales de gran intensidad. El informe vincula estos eventos a la combinación de un calentamiento global de fondo y variabilidad natural, y subraya que su frecuencia e intensidad están aumentando en múltiples regiones, con efectos significativos sobre la seguridad alimentaria, la salud y las infraestructuras.
En el plano socioeconómico, el documento señala que el cambio climático está exacerbando riesgos para la producción agrícola, el abastecimiento de agua, la estabilidad de los ecosistemas y los flujos de desplazamiento y migración. La OMM subraya que las comunidades con menos recursos, en particular en países en desarrollo y pequeñas islas, soportan una parte desproporcionada de los impactos, pese a haber contribuido históricamente menos a las emisiones de gases de efecto invernadero.
La organización insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de alerta temprana y los servicios climáticos para reducir la vulnerabilidad y mejorar la capacidad de adaptación ante eventos extremos cada vez más frecuentes. Según sus responsables, ampliar el acceso a información meteorológica y climática fiable puede salvar vidas y proteger medios de subsistencia, especialmente en regiones donde las infraestructuras de observación y comunicación siguen siendo limitadas.
Finalmente, la OMM recuerda que la única manera de detener la acumulación de calor en el sistema climático es lograr emisiones netas cero de gases de efecto invernadero a escala global. Mientras persista el desequilibrio energético, concluye el informe, los océanos seguirán batiendo récords de calor, el nivel del mar continuará en ascenso y los impactos del cambio climático se intensificarán, prolongándose durante siglos aunque se estabilicen las temperaturas en superficie.