Las tecnológicas elevan su gasto en IA y apuntan a inversiones billonarias
Subida del capex
Microsoft elevó su previsión anual de gastos de capital hasta 190.000 millones de dólares, muy por encima de estimaciones previas, y atribuyó 25.000 millones al encarecimiento de los componentes. Alphabet también anticipó que su gasto de capital en 2027 será superior al de 2026, mientras Meta fijó un rango de inversión de entre 125.000 y 145.000 millones de dólares.
La presión de la IA
El aumento del gasto responde al crecimiento del uso de modelos de IA y a la necesidad de ampliar centros de datos, redes eléctricas, almacenamiento y disponibilidad de chips avanzados. Las compañías sostienen que la demanda de capacidad de cómputo sigue creciendo más rápido que la oferta, lo que las obliga a invertir de forma anticipada para no perder posición competitiva.
Inversiones para 2027
Los analistas ya sitúan el gasto combinado de Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle en torno a 805.000 millones de dólares en 2026, con proyecciones que suben hasta 1,1 billones para 2027. En paralelo, algunas estimaciones de mercado apuntan a que el sector podría superar el billón de dólares en infraestructura de IA antes de 2027 si se mantiene el ritmo actual.
Qué explica el salto
La subida no se debe solo a más servidores o nuevas instalaciones, sino también a la carestía de GPU, memoria, energía y sistemas de refrigeración necesarios para la IA generativa. En el caso de Alphabet, el director financiero advirtió que el incremento del capex en 2027 será “significativo” en comparación con 2026.
Efecto en el mercado
El mercado interpreta estas cifras como una señal de que la inversión en IA ha pasado de ser una apuesta a futuro a convertirse en una prioridad operativa inmediata. La magnitud del gasto también está alimentando dudas sobre rentabilidad, retorno de inversión y sostenibilidad financiera en un contexto de competencia cada vez más intensa.
Qué implica para la industria
La expansión del capex consolida una fase de construcción masiva de infraestructura para IA que beneficiará a fabricantes de chips, proveedores de nube, constructoras de centros de datos y empresas energéticas. A la vez, incrementa la dependencia de unas pocas compañías capaces de asumir inversiones de escala excepcional.