Groq recauda 350 millones y acelera su giro como proveedor global de nube de IA
Groq ha anunciado una ronda de 350 millones de dólares que valora su negocio actual en 3.500 millones. La empresa, anteriormente conocida por competir con Nvidia mediante procesadores propios para inferencia, se está convirtiendo en un proveedor mundial de nube que también opera equipos Nvidia. Su objetivo es elevar su capacidad de 54 a más de 200 megavatios durante 2027.
Una nueva empresa después del acuerdo con Nvidia
Groq cerró una ronda Serie A de 350 millones de dólares liderada por la firma de inversión Disruptive y con participación prevista de Nvidia. La operación asigna a la compañía una valoración de 3.500 millones y, sumada a los 650 millones captados en junio, eleva a 1.000 millones el capital anunciado desde el inicio de su reorganización, según el comunicado oficial.
La ronda está sujeta a las condiciones habituales de cierre. Por tanto, la participación de todos los inversores anunciados y la recepción completa del capital todavía dependen de concluir la documentación correspondiente. Groq no publicó la participación accionarial adquirida, las preferencias concedidas ni el destino presupuestario detallado.
La valoración es aproximadamente la mitad de los 6.900 millones atribuidos a Groq en septiembre de 2025. La compañía declaró a TechCrunch que no considera la operación una ronda a la baja porque corresponde a la versión empresarial posterior a su acuerdo con Nvidia. La explicación reconoce que el perímetro, las personas y la estrategia ya no son directamente comparables.
Nvidia alcanzó anteriormente un acuerdo de licencia tecnológica valorado en unos 20.000 millones y contrató al fundador de Groq, Jonathan Ross, junto con otros integrantes destacados. Groq había desarrollado unidades LPU para competir con los procesadores gráficos en inferencia. Tras la salida del equipo y la licencia, el negocio restante se orientó hacia centros de datos y servicios de nube.
De fabricar chips a operar infraestructura
Groq se presenta ahora como una plataforma mundial de infraestructura de IA. Opera trece centros de datos en Norteamérica, Europa, Oriente Medio y Asia-Pacífico. La empresa afirma que atiende a más de seis millones de desarrolladores, compañías de Fortune 500 y miles de empresas creadas alrededor de la inteligencia artificial.
Estas cifras proceden de la propia compañía y no se acompañan de una distribución entre usuarios activos, clientes de pago o cuentas registradas. Tampoco se han publicado ingresos, beneficio, deuda o flujo de caja que permitan valorar la rentabilidad del negocio. Una base amplia de desarrolladores no implica que todos consuman grandes cantidades de capacidad.
El giro presenta una paradoja: una empresa que se hizo conocida por desafiar a Nvidia está ampliando ahora una nube basada parcialmente en sistemas acelerados del mismo fabricante. Groq continúa aportando experiencia operativa y tecnología LPU, pero la nueva financiación se dirigirá a clústeres medianos y grandes de computación Nvidia destinados al entrenamiento y la inferencia.
Groq figura como Nvidia Cloud Partner, una certificación relacionada con el diseño y funcionamiento de infraestructura conforme a las arquitecturas de referencia del fabricante. Esa relación facilita adquirir equipos, soporte y clientes interesados en un entorno conocido. También incrementa la dependencia de los precios, calendarios de suministro y ciclos de producto de Nvidia.
De 54 a más de 200 megavatios
La empresa pretende ampliar su capacidad operativa desde 54 megavatios hasta más de 200 durante 2027. El objetivo implica casi cuadruplicar la potencia disponible en aproximadamente un año y medio. Para conseguirlo necesitará asegurar electricidad, edificios, servidores, redes, refrigeración y personal en varias regiones.
Un megavatio anunciado no equivale automáticamente a capacidad instalada y facturada. Algunos proyectos pueden estar contratados pero pendientes de conexión; otros pueden operar sin una utilización completa. Groq no desglosó cuántos de los 200 megavatios procederán de instalaciones propias, arrendamientos o acuerdos con terceros.
Los servicios de inferencia ejecutan modelos ya entrenados para producir respuestas, imágenes, código u otras salidas. A medida que aumenta el número de usuarios, esta fase puede consumir más capacidad total que el entrenamiento inicial. Alex Davis, presidente ejecutivo de Groq y consejero delegado de Disruptive, sostiene que la inferencia se convertirá en la mayor capa de infraestructura de IA.
La oportunidad no elimina el riesgo financiero. Los servidores avanzados exigen grandes inversiones y pueden perder valor rápidamente cuando aparece una nueva generación. Una nube debe mantener alta utilización para recuperar su coste antes de que los clientes migren a equipos más eficientes. La electricidad, refrigeración, intereses y contratos de centros de datos continúan generando gastos aunque parte de la capacidad esté vacía.
Competencia entre las nuevas nubes
Groq entra en el mercado de las llamadas neoclouds, proveedores especializados que ofrecen procesadores para IA sin abarcar todo el catálogo de Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google Cloud. CoreWeave, Lambda y Nebius siguen modelos relacionados, aunque difieren en propiedad de instalaciones, financiación y concentración de clientes.
Estas empresas pueden ofrecer acceso más rápido a grandes clústeres, atención especializada y precios adaptados a modelos concretos. Sin embargo, dependen de un número reducido de fabricantes y de clientes capaces de consumir mucha capacidad. Si la demanda se ralentiza o los grandes proveedores reducen precios, los márgenes podrían comprimirse.
TechCrunch señala que CoreWeave ha mostrado un fuerte crecimiento, pero también preocupaciones sobre deuda, inversión elevada y depreciación de equipos. Groq es privada y publica menos información financiera, por lo que resulta imposible comparar con precisión su apalancamiento o utilización.
La participación prevista de Nvidia ilustra la red de relaciones existente alrededor de su tecnología. El fabricante vende procesadores a nubes especializadas, invierte en algunas de ellas y puede beneficiarse de que capten capital para comprar más infraestructura. Para Groq, disponer de Nvidia como socio facilita el suministro y la credibilidad, pero reduce la imagen de competidor independiente que definió su primera etapa.
El hecho confirmado es el anuncio de 350 millones, una valoración de 3.500 millones y la intención de superar los 200 megavatios en 2027. No se conocen todavía estados financieros completos, condiciones de la ronda ni utilización de cada instalación. Antes de publicar deberán comprobarse el cierre formal, la participación definitiva de Nvidia y cualquier desglose posterior de capacidad y clientes.