ChatGPT irrumpe en las búsquedas globales y desafía el liderazgo histórico de Google

ChatGPT alcanza el 17‑18% del mercado de búsquedas y marca un giro en la web

ChatGPT, de OpenAI, ha alcanzado entre el 17% y el 18% del mercado global de búsquedas digitales al 2 de enero de 2026, según estimaciones de firmas especializadas basadas en consultas “tipo búsqueda”, convirtiéndose en el primer competidor en más de dos décadas que logra una cuota de dos dígitos frente al dominio de Google, que mantiene en torno al 78‑80% del volumen de consultas. Este cambio se interpreta como una transformación estructural en la forma en que los usuarios interactúan con la información en línea, al pasar de hacer clic en listados de enlaces a recibir respuestas sintéticas con contexto y citas directamente desde interfaces conversacionales.

Informes recientes sobre mercado de búsquedas y uso de asistentes de inteligencia artificial señalan que ChatGPT concentra cerca de una quinta parte de las consultas digitales cuando se incluyen las interacciones conversacionales que sustituyen búsquedas tradicionales, mientras Google sigue procesando casi cuatro de cada cinco consultas totales. Esta medición amplía el concepto clásico de “búsqueda” para abarcar prompts, preguntas complejas y tareas de generación de contenido que los usuarios resuelven directamente dentro del modelo, sin recurrir a los resultados de un motor de búsqueda convencional.​

Un informe de la firma de marketing de rendimiento First Page Sage sitúa la cuota de Google en torno al 77,9% de las consultas digitales, frente al 17,1% atribuida a ChatGPT, con el resto repartido entre motores como Bing y otros asistentes de IA, mientras estudios divulgados por medios especializados hablan de un rango del 17‑18% para el chatbot de OpenAI a comienzos de 2026. Estas cifras contrastan con análisis anteriores de compañías como SparkToro y Datos, que en 2024 calculaban que, incluso contando cada mensaje a ChatGPT como una búsqueda, el volumen del chatbot no llegaba al 1% del total planetario de consultas de Google, lo que subraya la rapidez del salto estimado en poco más de un año.​

Los expertos advierten, sin embargo, de que las metodologías para medir la cuota de mercado de ChatGPT siguen siendo heterogéneas y, en algunos casos, muy generosas al considerar cualquier interacción como equivalente a una búsqueda web. Diversos análisis recuerdan que Google continúa procesando miles de millones de consultas diarias y que sigue siendo abrumadoramente dominante en búsquedas con intención comercial, como compras y servicios financieros, donde la publicidad es la principal fuente de ingresos.​

Más allá de las cifras, el auge de ChatGPT refleja un cambio de modelo: los usuarios formulan cadenas de preguntas, piden resúmenes, comparan productos o generan borradores completos sin abandonar la conversación, lo que reduce la necesidad de abrir múltiples pestañas o desplazarse entre sitios web. Este enfoque “answer‑first”, basado en respuestas extensas acompañadas de citas, está reconfigurando los hábitos de descubrimiento de información y trasladando el foco desde el ranking de enlaces hacia la calidad, autoridad y estructura de los contenidos que los modelos seleccionan y citan.​

Google ha respondido integrando de forma acelerada funciones generativas en sus propios productos, como Gemini y las AI Overviews, que muestran resúmenes elaborados en la parte superior de la página de resultados y buscan retener a los usuarios dentro del ecosistema de la compañía. Datos de encuestas recientes indican que la mayoría de los usuarios que han probado estas características perciben una mejora en la experiencia de búsqueda, lo que ha permitido a Google recuperar parte del terreno perdido frente a los motores de respuesta por IA durante 2025.​

Para el ecosistema de contenidos y el SEO, la irrupción de ChatGPT como “motor de respuesta” con cuota de mercado relevante impulsa el concepto de Generative Engine Optimization o “optimización para motores generativos”. En este nuevo escenario, la visibilidad depende menos de aparecer en el primer resultado de Google y más de ser fuente citada por chatbots y asistentes, lo que exige contenidos estructurados, actualizados, con alta autoridad y redactados de forma clara y contextualizable por sistemas de IA.​

Analistas coinciden en que la competencia no se traduce en un reemplazo inmediato de Google, sino en un ecosistema de búsqueda y descubrimiento “en capas” en el que coexisten motores tradicionales, asistentes conversacionales y agentes capaces de ejecutar tareas. Aun manteniendo la hegemonía en volumen y en ingresos publicitarios, el liderazgo de Alphabet se ve desafiado en el plano de la experiencia de usuario, donde ChatGPT y otras herramientas de IA están redefiniendo qué significa “buscar” y qué métricas determinan el éxito de la información en la era de las respuestas generadas.

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