El ébola supera 5.000 casos en Congo y deja 2.378 muertos en emergencia extrema
El mayor brote registrado en el país
La República Democrática del Congo ha contabilizado 5.021 casos confirmados de ébola y 2.378 muertes en su decimoséptimo brote, según los datos gubernamentales difundidos el 18 de agosto y publicados por Reuters y Associated Press el día 19. La cifra convierte la emergencia en la mayor epidemia de ébola documentada en la historia congoleña y en la segunda más grave a escala mundial después de la crisis de África occidental de 2014 a 2016.
Los 2.378 fallecimientos sobre 5.021 casos suponen una letalidad bruta cercana al 47,4%. El porcentaje no mide únicamente la peligrosidad biológica del virus: también refleja la capacidad de detectar casos, la rapidez con que los enfermos acceden a cuidados de apoyo y la calidad de los registros. Associated Press señala que la letalidad alcanza aproximadamente el 70% en algunas áreas de Kivu del Norte, donde llegar a los pacientes resulta especialmente difícil.
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo. Investigadores y equipos de respuesta sospechan, sin embargo, que el virus pudo circular desde febrero en torno a Mongbwalu, una localidad minera de la provincia de Ituri. Ese desfase habría permitido una transmisión comunitaria silenciosa antes del despliegue completo de vigilancia, aislamiento y rastreo de contactos.
Un virus distinto y sin vacuna autorizada
La epidemia está causada por el virus Bundibugyo, uno de los virus capaces de provocar enfermedad por ébola. Es diferente del virus Zaire, responsable de la gran epidemia de África occidental y de otros brotes congoleños. Las vacunas y tratamientos autorizados contra el virus Zaire no cuentan con una aprobación equivalente para Bundibugyo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó el 14 de agosto que, con datos hasta el día 12, existían 4.686 casos confirmados en total: 4.665 en Congo, veinte en Uganda y uno diagnosticado en Francia. El organismo registraba entonces 2.186 muertes y 986 personas recuperadas. También documentaba casos atendidos en Alemania después de ser diagnosticados en Congo. OMS
La actualización hasta 5.021 casos muestra la rapidez con que cambia el escenario. El dato más reciente supera en 356 los casos congoleños que la OMS había contabilizado seis días antes, aunque las fechas de corte y los procesos de validación pueden diferir. La OMS atribuyó parte de los aumentos anteriores a una vigilancia y capacidad diagnóstica más intensas, pero precisó que la mayor parte respondía a una expansión real de la epidemia.
Seis provincias y una respuesta que llega tarde
Ituri continúa concentrando la mayoría de los contagios. En su informe del 12 de agosto, la OMS situaba allí el 85% de los casos congoleños y el 79% de las muertes. También había transmisión confirmada en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Alto Uele, Tshopo y Bajo Uele, sumando 54 zonas sanitarias afectadas. OMS
Una dificultad central es que muchos nuevos enfermos no figuran previamente entre los contactos vigilados. Cuando un porcentaje elevado de diagnósticos aparece fuera de las cadenas conocidas, los equipos sanitarios reaccionan después de que la transmisión haya continuado. Los movimientos de población, la minería itinerante, los desplazamientos forzados y las malas carreteras complican todavía más el seguimiento.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, advirtió en una reunión celebrada el 18 de agosto que la epidemia seguía lejos de estar controlada y que el riesgo de expansión nacional e internacional permanecía elevado, según Associated Press. El brote ha progresado aproximadamente tres veces más rápido que la epidemia de África occidental si se compara la evolución desde la detección del primer caso.
Conflicto, agotamiento y desconfianza
La respuesta se desarrolla en territorios afectados durante años por grupos armados, desplazamientos y debilitamiento de los servicios públicos. Los equipos deben combinar aislamiento, diagnóstico, rastreo, atención clínica, entierros seguros y comunicación comunitaria en lugares donde la movilidad puede quedar interrumpida y donde algunas familias desconfían de las autoridades.
Associated Press documentó el ataque a un equipo sanitario en Aru después de notificarse un caso sospechoso: una ambulancia fue incendiada y otros dos vehículos resultaron dañados. Estos episodios reducen el acceso a comunidades que ya reciben poca información sanitaria y pueden obligar a suspender temporalmente actividades esenciales.
Algunos trabajadores han protestado o declarado huelgas por retrasos salariales y condiciones agotadoras. La falta de personal estable limita la rapidez del aislamiento y de la investigación epidemiológica. Médicos Sin Fronteras ha insistido en que la población debe comprender los síntomas, participar en el diseño de la respuesta y saber dónde acudir: sin confianza, las familias pueden ocultar enfermos o buscar atención demasiado tarde.
La búsqueda de una herramienta vacunal
Ante la ausencia de una vacuna aprobada para Bundibugyo, la OMS convocó el 19 de agosto una reunión extraordinaria de su Grupo Estratégico Consultivo de Expertos sobre Inmunización, conocido por las siglas SAGE. Su objetivo era revisar la evidencia sobre una posible protección cruzada de Ervebo, vacuna diseñada contra el virus Zaire, y valorar su eventual empleo frente al brote dentro de programas controlados o de investigación.
La reunión no equivale por sí misma a una recomendación de uso general. La evidencia previa sobre protección cruzada era limitada y procedía principalmente de estudios de laboratorio y animales. La OMS había indicado anteriormente que Ervebo no debía utilizarse programáticamente contra Bundibugyo fuera de contextos de investigación controlada mientras no existieran pruebas suficientes de eficacia.
Incluso si una vacuna demostrara reducir la gravedad o las muertes, seguirían siendo indispensables la identificación temprana, el aislamiento, la protección de los sanitarios, el rastreo y la atención de apoyo. El reto inmediato consiste en acercar estos recursos a las áreas rurales, mineras y de desplazamiento y asegurar que los profesionales reciban salarios, protección y suministros.
La superación de los 5.000 casos es más que un umbral estadístico: indica que la transmisión sigue aventajando a la respuesta. Las próximas actualizaciones deberán aclarar si las medidas de refuerzo logran reducir los contagios diarios, aumentar la proporción de pacientes detectados entre contactos ya vigilados y rebajar la mortalidad mediante un acceso más temprano a la atención.