Sony Music demanda a la plataforma Udio por el uso de 30.000 obras sin licencia
Una ofensiva judicial sin precedentes en la industria musical
La batalla jurídica por los derechos de autor en la era de la inteligencia artificial generativa ha alcanzado un nuevo punto de inflexión. Sony Music Entertainment, en compañía de nueve de sus sellos discográficos afiliados, radicó una nueva querella en los tribunales federales de Manhattan donde amplía sustancialmente sus acusaciones contra la plataforma Udio. Según el escrito judicial formalizado este 20 de julio de 2026, la tecnológica habría incorporado masivamente a sus bases de entrenamiento archivos de audio pertenecientes a artistas legendarios y contemporáneos sin solicitar permiso ni compensar económicamente a los titulares de los derechos.
Entre el catálogo presuntamente infringido se encuentran composiciones icónicas de figuras históricas como Elvis Presley, así como éxitos globales de artistas de la talla de Beyoncé y Harry Styles. La demanda sostiene que la conducta de la tecnológica no constituye una infracción aislada, sino una práctica comercial deliberada que busca beneficiarse del valor creativo acumulado durante décadas por la industria musical tradicional.
La cuantía del litigio y el rechazo a la consolidación procesal
Esta nueva acción penal y civil se produce después de que el juez federal a cargo del caso original denegara la petición de Sony de añadir más de 30.000 obras a la demanda inicial presentada a mediados de 2024. Ante la negativa judicial de unificar las pretensiones en un solo expediente por razones procedimentales, la compañía optar por abrir un segundo frente legal independiente para asegurar que la totalidad del catálogo vulnerado sea objeto de examen judicial.
Con una penalización legal que puede alcanzar hasta los 150.000 dólares por cada obra infringida de forma deliberada bajo la Ley de Derechos de Autor de los Estados Unidos (U.S. Copyright Act), el impacto financiero para Udio podría escalar hasta los 4.500 millones de dólares. Fuentes legales cercanas a la multinacional recalcan que esta cifra busca reflejar la escala masiva del uso no autorizado y disuadir a otras empresas de tecnología de utilizar obras intelectuales como insumo gratuito para el desarrollo de productos comerciales.
El debate sobre la doctrina del uso justo ("Fair Use")
El eje central del conflicto gira en torno a si el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial mediante el procesamiento de obras protegidas queda amparado por la doctrina del uso justo (fair use). Udio y otras compañías del sector han argumentado históricamente que el análisis de patrones sonoros para generar nuevas composiciones originales no constituye una copia directa, sino una transformación tecnológica asimilable al aprendizaje humano.
Sin embargo, en el nuevo escrito presentado en Nueva York, la representación legal de Sony Music argumenta con firmeza contra este principio. La discográfica señala que el mercado mismo demuestra la inviabilidad de la defensa del fair use, citando que competidores e instituciones de la industria han establecido canales formales de negociación para licenciamientos remunerados, lo que demuestra la existencia de un mercado comercial real para los datos de entrenamiento musical.
La ruptura estratégica de Sony frente a Universal y Warner
El movimiento procesal de Sony pone de manifiesto una profunda división de estrategias dentro de las denominadas "tres grandes" multinacionales de la música (majors). A finales de 2025 y principios de 2026, tanto Universal Music Group como Warner Music Group, junto a organizaciones como la National Music Publishers' Association (NMPA), alcanzaron acuerdos de licenciamiento y liquidación extrajudicial con Udio a cambio de participaciones accionarias y estructuras de regalías por contenidos generados.
Sony Music, por el contrario, ha decidido mantenerse firmemente en la vía del litigio. La compañía considera que aceptar acuerdos prematuros a la baja valida una práctica inicial de apropiación no autorizada y debilita la posición de los creadores en el largo plazo. Al consolidarse como la única gran discográfica que mantiene la demanda activa, Sony busca sentar un precedente judicial vinculante que dicte que el consentimiento previo es una condición indispensable antes del uso de catálogos protegidos.
Implicaciones para el futuro del ecosistema musical y la IA
Las consecuencias de este fallo trascenderán con fuerza al sector de la música grabada e impactarán directamente a toda la industria cultural y tecnológica global. Un eventual fallo favorable a Sony obligaría a las empresas desarrolladoras de modelos generativos a reestructurar sus arquitecturas de datos y destinar presupuestos millonarios al licenciamiento previo de contenidos.
Por otro lado, de prevalecer la tesis de la defensa sobre la naturaleza transformadora del aprendizaje automático, se consolidaría un marco legal donde las plataformas digitales podrían continuar entrenando herramientas generativas con fuentes de libre acceso, redefiniendo las vías de monetización de compositores y ejecutantes en los entornos digitales durante las próximas décadas.