Israel y Hezbolá vuelven a tensar la tregua tras dos soldados muertos en Líbano

Israel ataca el sur de Líbano tras morir dos soldados y deja en vilo la tregua.

Imagen generada con IA
Israel bombardeó el miércoles 5 de agosto localidades del sur de Líbano después de atribuir a Hezbolá una violación de la tregua que dejó dos soldados israelíes muertos y otros cuatro gravemente heridos. Un ataque israelí mató además a una persona e hirió a doce en Tebnine, según el Ministerio de Salud libanés. La escalada interrumpió las conversaciones celebradas en Roma para ejecutar la retirada israelí y el desarme del grupo libanés.

Primeras muertes israelíes desde la tregua de junio

El Ejército israelí confirmó el jueves que dos de sus soldados habían muerto en combate en el sur de Líbano. Otros cuatro militares resultaron heridos de gravedad. Los fallecimientos se produjeron el miércoles, aunque la confirmación oficial llegó dentro de la mañana del día siguiente.

Son las primeras muertes reconocidas por Israel desde que comenzó a aplicarse en junio la frágil tregua con Hezbolá. El Ejército atribuyó el incidente a una violación del acuerdo por parte del movimiento libanés, pero no explicó inicialmente qué tipo de ataque había alcanzado a los soldados ni publicó pruebas que permitieran reconstruirlo independientemente.

Hezbolá no había emitido al cierre de esta edición una declaración pública sobre la acusación israelí. La ausencia de respuesta impide establecer si el grupo reconoce la operación, niega su responsabilidad o considera que el incidente ocurrió dentro de una zona ocupada donde la tregua permite algún tipo de resistencia.

Israel responde con ataques y una orden de evacuación

Las Fuerzas Armadas israelíes anunciaron ataques selectivos contra posiciones que atribuyeron a Hezbolá. Antes de la operación ordenaron a los habitantes de Mansouri, localidad situada en el sur libanés, que abandonaran la zona.

Fue la primera advertencia de evacuación difundida por internet para una población libanesa en más de un mes. Israel ya había lanzado folletos sobre Mansouri a finales de junio, después de incluir la localidad en una zona de seguridad establecida unilateralmente dentro de territorio libanés.

El Ministerio de Salud de Líbano comunicó que un ataque contra Tebnine mató a una persona e hirió a otras doce. La Agencia Nacional de Noticias libanesa informó también de heridos en Burj al-Shemali y de fuego de artillería sobre Mansouri y Majdal Zoun, sin facilitar un balance completo.

Reuters publicó el 5 de agosto la orden de evacuación, los ataques y el balance atribuido a las autoridades sanitarias libanesas. Israel afirmó que actuaba contra Hezbolá; no se había difundido una evaluación independiente de todos los objetivos alcanzados.

Las conversaciones de Roma terminan antes de tiempo

La violencia coincidió con una reunión en Roma entre negociadores israelíes y libaneses, facilitada por Estados Unidos. Las conversaciones pretendían desarrollar el acuerdo de seguridad alcanzado el 26 de junio y concretar la sustitución gradual de las fuerzas israelíes por el Ejército libanés.

El encuentro terminó anticipadamente por la escalada sobre el terreno, según Associated Press. No estaba confirmado si las delegaciones retomarían las sesiones durante el jueves. La interrupción demuestra que el proceso carece todavía de un mecanismo capaz de aislar las negociaciones de cada incidente militar.

El acuerdo contempla crear zonas piloto donde Israel se retire y las fuerzas estatales libanesas asuman el control. Líbano ha solicitado que una de ellas comprenda Khiam o Bint Jbeil, dos áreas actualmente ocupadas por Israel y fuertemente afectadas por los combates.

Una primera experiencia se puso en marcha durante julio en Zawtar al-Gharbieh. Sin embargo, esa localidad no se encontraba ocupada por fuerzas israelíes, por lo que no permitió comprobar completamente el intercambio más difícil: retirada militar efectiva, entrada del Ejército libanés y verificación del desarme.

La retirada está vinculada al desarme de Hezbolá

El pacto promovido por Washington relaciona la salida israelí con el desarme de Hezbolá. El grupo posee una estructura política, social y militar y ha mantenido durante décadas un arsenal independiente del Estado libanés, respaldado por Irán.

Desarmarlo exige mucho más que retirar combatientes visibles. Sería necesario identificar depósitos, misiles, túneles, centros de mando y redes financieras, además de acordar quién verifica la entrega y qué ocurre con los miembros que se incorporen a la vida civil.

El Ejército libanés tendría que desplegar fuerzas suficientes en las zonas evacuadas e impedir que las armas regresen. Esa misión requiere financiación, personal, inteligencia y libertad de movimiento en localidades donde Hezbolá conserva apoyo e influencia.

Israel sostiene que mantendrá una franja de seguridad mientras perciba una amenaza directa. Líbano considera esa presencia una ocupación y reclama la retirada completa. La incompatibilidad permite que cada parte condicione su obligación al cumplimiento previo de la otra.

Una tregua que nunca eliminó los ataques

La actual guerra se intensificó el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel después del comienzo de los ataques estadounidenses e israelíes sobre Irán. Desde entonces, más de 4.000 personas han muerto en ataques israelíes contra Líbano, entre ellas centenares de civiles, según el balance recogido por Associated Press.

En el lado israelí han muerto alrededor de 40 soldados y tres civiles —incluido un contratista militar— desde marzo, de acuerdo con las cifras israelíes recopiladas por la agencia. Los balances proceden de las partes implicadas y pueden continuar revisándose.

La tregua vigente desde el 20 de junio redujo el ritmo general de los combates, pero Israel mantuvo fuerzas dentro de Líbano y continuó efectuando ataques aéreos y de artillería. Hezbolá, por su parte, no completó un proceso público y verificable de desarme.

Esta situación convierte el acuerdo en una contención parcial, no en un alto el fuego plenamente ejecutado. La continuidad de posiciones ocupadas, armas y ataques permite que cualquier incidente provoque represalias antes de que una comisión conjunta determine responsabilidades.

Civiles atrapados dentro de la zona disputada

Algunos agricultores libaneses habían seguido entrando en Mansouri para cuidar tierras y viviendas, pese a la presencia de tropas israelíes y a las anteriores advertencias. Una nueva evacuación amenaza con interrumpir cosechas, destruir ingresos y consolidar un desplazamiento prolongado.

El derecho internacional humanitario exige advertencias efectivas cuando las circunstancias lo permitan, pero avisar no autoriza automáticamente cualquier ataque. Las fuerzas deben distinguir entre objetivos militares y civiles y evitar daños desproporcionados.

La población desplazada necesita conocer cuánto durará la orden, dónde puede refugiarse y qué asistencia recibirá. Una evacuación indefinida también puede transformar provisionalmente una operación de seguridad en una alteración permanente del territorio.

Estados Unidos había advertido que una aplicación apresurada de las zonas piloto podía exponer a los civiles. El incidente plantea ahora el riesgo contrario: que la falta de avances mantenga a comunidades enteras entre fuerzas enfrentadas y sin garantías de regreso.

La próxima decisión será política y militar

Los mediadores deberán determinar si las conversaciones de Roma pueden reanudarse y si el incidente será investigado dentro del marco del acuerdo. Resultará esencial publicar información sobre la muerte de los soldados, la naturaleza de la supuesta infracción y los objetivos atacados por Israel.

El siguiente paso operativo sería seleccionar una zona verdaderamente ocupada para probar la retirada y el despliegue libanés. Sin ese movimiento, el proceso seguirá limitado a compromisos que no modifican el control territorial.

También debe observarse si Hezbolá responde militarmente o acepta que el Gobierno libanés gestione la crisis. Una represalia directa elevaría considerablemente el riesgo de que Israel amplíe los ataques y vuelva a ordenar evacuaciones masivas.

La muerte de los dos soldados y los bombardeos no han destruido formalmente la tregua, pero sí han revelado su vulnerabilidad. La única forma de impedir otra escalada será convertir la negociación en una secuencia verificable: retirada, despliegue estatal, control de armas e investigación de incidentes antes de nuevas represalias.