EE. UU. encadena once noches de ataques a Irán y mantiene abierta la diplomacia
Una undécima noche de operaciones estadounidenses
El Comando Central de Estados Unidos —CENTCOM— informó de que la última oleada concluyó a las 20:15 del 21 de julio en la costa este norteamericana, las 02:15 del día 22 en la España peninsular. Según su comunicado, los ataques alcanzaron centros de operaciones militares, hangares, depósitos de drones, infraestructura logística y capacidades marítimas iraníes. La relación de objetivos corresponde a la versión estadounidense y no incluye una evaluación independiente de los daños.
CENTCOM afirmó que la operación busca reducir la capacidad de Irán para amenazar a los barcos comerciales en el estrecho de Ormuz. La confirmación de la undécima noche fue publicada por la institución el 21 de julio y actualizada durante la madrugada europea.
La ofensiva se desarrolla después de nuevos ataques iraníes contra instalaciones relacionadas con Estados Unidos en Baréin, Kuwait y Jordania. Las partes han difundido balances y reivindicaciones que no siempre pueden comprobarse de manera independiente. La continuidad de las operaciones demuestra que la vía militar sigue activa a pesar de las propuestas de alto el fuego transmitidas por los mediadores.
Rubio mantiene una oferta condicionada de negociación
Durante una reunión de ministros de Exteriores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático —ASEAN— en Manila, Marco Rubio afirmó el 22 de julio que Estados Unidos permanece dispuesto a alcanzar una solución negociada. No obstante, acusó a Teherán de no actuar con seriedad y condicionó cualquier avance a un compromiso equivalente por parte iraní.
Irán recibió una propuesta de los mediadores para declarar un alto el fuego de diez días y rescatar el acuerdo provisional alcanzado en junio. El ministro iraní del Interior, Eskandar Momeni, viajó a Pakistán y solicitó que Islamabad continuara sus gestiones. La existencia de esos contactos indica que el canal diplomático no está cerrado, pero todavía no equivale a una aceptación del alto el fuego.
Rubio trasladó la crisis a un foro asiático porque una parte importante del petróleo y del gas del Golfo tiene como destino las economías de Asia. También vinculó la libertad de navegación en Ormuz con las disputas marítimas del mar de China Meridional. Su argumento es que permitir a un Estado controlar unilateralmente una vía internacional y cobrar por el tránsito crearía un precedente aplicable a otros estrechos.
El tránsito por Ormuz cae a niveles mínimos
Los datos de la firma especializada Kpler muestran que solo tres buques de materias primas cruzaron el estrecho de Ormuz durante el martes 21 de julio, frente a cuatro el día anterior. Uno salió del Golfo con carga, otro entró en lastre —sin mercancía, para cargar posteriormente— y un tercero transportaba oleína de palma refinada. No se observaron grandes petroleros VLCC ni metaneros de gas natural licuado.
Los VLCC son buques capaces de transportar aproximadamente dos millones de barriles de crudo. Su ausencia es un indicador especialmente significativo porque constituyen una pieza central de las exportaciones del Golfo. Los metaneros son igualmente importantes para el suministro de gas natural licuado. La reducción no significa un cierre jurídico completo, pero refleja que armadores, aseguradoras y operadores consideran demasiado elevado el riesgo de atravesar la zona.
El estrecho conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y concentra una parte sustancial del comercio energético mundial. Cada jornada con pocos tránsitos puede retrasar entregas, dejar barcos a la espera, encarecer seguros y reducir la disponibilidad inmediata de petróleo y gas. El impacto final dependerá de la duración de las restricciones y de la capacidad de las navieras para emplear oleoductos o rutas alternativas.
Bab el-Mandeb deja de ser una alternativa segura
La presión también se trasladó al mar Rojo. Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, anunciaron un bloqueo contra Arabia Saudí y advirtieron a las navieras que podrían atacar buques que cargaran o descargaran en puertos saudíes. Varios petroleros que transportaban crudo saudí hacia Asia cambiaron de rumbo el 21 de julio cuando se aproximaban a Bab el-Mandeb.
Bab el-Mandeb comunica el mar Rojo con el golfo de Adén y permite acceder al canal de Suez. La ruta se había convertido en una alternativa para parte del petróleo saudí que evita Ormuz mediante el oleoducto Este-Oeste. La amenaza simultánea sobre los dos pasos reduce las opciones de desvío y puede obligar a navegar alrededor de África, un recorrido mucho más largo y costoso.
El anuncio hutí todavía debe diferenciarse de un bloqueo plenamente efectivo. Controlar todo el tráfico requiere capacidad sostenida de vigilancia y ataque. Sin embargo, las navieras no necesitan esperar a que se materialice cada amenaza: el simple aumento del riesgo puede provocar cambios de ruta, como ya muestran los petroleros que regresaron o interrumpieron sus trayectos.
Qué puede ocurrir en las próximas horas
La primera variable será la respuesta iraní a la propuesta de diez días. Una aceptación podría permitir reducir los ataques y crear un marco para renegociar el acuerdo provisional. Un rechazo, unido a nuevas operaciones contra instalaciones estadounidenses o buques, aumentaría la probabilidad de otra ronda de bombardeos y de una intervención más amplia contra los hutíes.
También será necesario observar cuántos barcos intentan atravesar Ormuz y Bab el-Mandeb. Las cifras diarias permiten medir el efecto real mejor que las declaraciones políticas. Una recuperación del tráfico indicaría confianza en las garantías de seguridad; una nueva caída confirmaría que la crisis militar se está convirtiendo en una interrupción logística prolongada.
La coexistencia de ataques y contactos diplomáticos no representa una contradicción excepcional en un conflicto: ambas partes pueden emplear la presión militar para mejorar su posición negociadora. El riesgo es que un ataque con numerosas víctimas, un error de identificación o una acción contra infraestructura civil cierre el espacio político antes de que los mediadores puedan convertir la propuesta en un alto el fuego verificable.