Ataque ruso al escudo de Chernóbil reaviva la alerta nuclear en Europa
El incidente que alimenta la alarma ocurrió en febrero de 2025, cuando un dron ruso impactó contra el Nuevo Confinamiento Seguro, la gran cúpula de acero y hormigón construida para encerrar el reactor destruido de la planta de Chernóbil. Aunque no se detectó una fuga inmediata de radiación fuera del perímetro, la estructura quedó dañada y, más tarde, el OIEA confirmó que había perdido parte de sus funciones primarias de seguridad, incluida la capacidad de confinamiento.
La preocupación se ha intensificado porque la reparación de la instalación avanza con dificultad. Greenpeace advirtió de que, si el refugio interior colapsara, podría liberarse polvo altamente radiactivo, y calculó que la restauración integral del escudo protector requeriría cientos de millones de euros.
En su evaluación más reciente, el OIEA señaló que el impacto no dejó daños permanentes en las estructuras portantes ni en los sistemas de vigilancia, pero sí degradó la capa exterior y obligó a mantener trabajos de reparación. El organismo insistió en que una restauración completa sigue siendo esencial para evitar un deterioro mayor y preservar la seguridad nuclear a largo plazo.
El contexto añade una carga simbólica especial: Ucrania recordó este domingo los 40 años del peor accidente nuclear de la historia, ocurrido el 26 de abril de 1986, cuando explotó el reactor 4 de la central. La conmemoración llega en plena guerra con Rusia y en un momento en que Kiev acusa a Moscú de poner en riesgo instalaciones nucleares sensibles desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.
Los expertos advierten de que el problema no es solo técnico, sino también estratégico. Un daño mayor en la estructura podría reavivar un escenario de contaminación transfronteriza en el corazón de Europa, donde las partículas radiactivas no reconocerían fronteras.
En términos de actualidad informativa, Chernóbil vuelve así al centro de la agenda internacional no por un accidente industrial, sino por la vulnerabilidad de una instalación dañada por la guerra. La combinación de aniversario, deterioro estructural y riesgo radiológico mantiene abierta una alerta que trasciende a Ucrania y vuelve a situar la seguridad nuclear europea en primer plano.