Manila reúne a las potencias ante guerras y tensiones que sacuden Asia-Pacífico

La ASEAN debate sobre Irán, Ucrania y las disputas del mar de China Meridional

Imagen de referencia creada con IA
Responsables diplomáticos de Asia, Europa y Norteamérica se reunieron el 23 de julio en Manila para el 33.º Foro Regional de la ASEAN. La guerra entre Estados Unidos e Irán, la búsqueda de una salida al conflicto de Ucrania y las disputas del mar de China Meridional dominaron un encuentro decisivo para una región especialmente expuesta al encarecimiento de la energía.

Un foro asiático condicionado por conflictos globales

La capital filipina acogió el jueves el 33.º Foro Regional de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, conocida como ASEAN. Participaron el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov; la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, y representantes de China, India, Japón, Australia y Reino Unido.

El foro fue creado en 1994 como espacio de diálogo sobre seguridad, creación de confianza y diplomacia preventiva. No funciona como una alianza militar y sus acuerdos generalmente se adoptan por consenso. El calendario oficial confirma que la reunión ministerial se celebró el 23 de julio en Manila, dentro de una semana de encuentros presidida por Filipinas.

La ASEAN está integrada desde 2025 por once países, tras la incorporación de Timor Oriental. Sus economías suman aproximadamente 3,8 billones de dólares de producto interior bruto, según Reuters. Esa dimensión económica y su posición entre los océanos Índico y Pacífico convierten al bloque en un interlocutor central entre Estados Unidos, China, Rusia, Japón, India y la Unión Europea.

La crisis de Irán golpea directamente a Asia

La reapertura de las hostilidades entre Washington y Teherán ocupó buena parte de las intervenciones. China advirtió de que la crisis ya se ha extendido a las cadenas de suministro de energía y alimentos. Australia pidió un alto el fuego, la reapertura del estrecho de Ormuz y el regreso a las negociaciones.

La preocupación tiene una base material. Los mercados asiáticos recibieron en 2025 alrededor del 80 % del petróleo y casi el 90 % del gas natural licuado que atravesó Ormuz, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de la Energía citados por Associated Press. El gas natural licuado —GNL— es gas enfriado para transportarlo en buques especializados. 

Rubio sostuvo que permitir a un Estado controlar una vía marítima internacional, cobrar por el tránsito y atacar a quienes no paguen establecería un precedente peligroso para otras regiones. Estados Unidos aseguró que todavía prefiere una solución diplomática, pero acusó a Irán de no negociar con seriedad. Teherán ha ofrecido versiones diferentes sobre el cumplimiento del último acuerdo provisional.

La intervención de Rubio vinculó deliberadamente Ormuz con los estrechos asiáticos. El mensaje buscaba presentar la libertad de navegación como una norma común, no como una disputa limitada a Oriente Próximo. Para los países de la ASEAN, sin embargo, la prioridad inmediata es contener los precios y evitar que la competencia entre potencias obligue al bloque a adoptar posiciones excluyentes.

Rubio y Lavrov reabren el canal sobre Ucrania

En los márgenes del foro, Rubio se reunió durante aproximadamente media hora con Lavrov. El Departamento de Estado informó que ambos abordaron las relaciones bilaterales y la necesidad de terminar la guerra entre Rusia y Ucrania. Moscú no había difundido inicialmente una explicación detallada de la conversación.

Rubio reconoció que los esfuerzos estadounidenses para facilitar una negociación habían perdido impulso durante los últimos meses, a medida que la guerra con Irán desplazaba la atención diplomática. Explicó que Washington estaba dispuesto a desempeñar un papel constructivo si aparecía una oportunidad viable. Lavrov, por su parte, había adelantado que preguntaría por las declaraciones de Trump sobre la proximidad de un posible acuerdo.

El encuentro no produjo un anuncio de alto el fuego ni un nuevo formato negociador. Constituye, sin embargo, un contacto directo entre los responsables diplomáticos de las dos mayores potencias nucleares.

La guerra de Ucrania llega al foro después de una reorganización del Gobierno y del alto mando militar ucraniano. Cualquier mediación deberá abordar cuestiones territoriales, garantías de seguridad, sanciones y mecanismos de verificación. Una reunión bilateral puede reabrir un canal, pero no sustituye la participación directa de Ucrania ni implica que las posiciones de las partes se hayan acercado.

El mar de China Meridional añade tensión regional

El tercer eje fue el mar de China Meridional. El lunes se produjo un nuevo enfrentamiento entre miembros de la guardia costera china y personal naval filipino cerca de un arrecife disputado situado dentro de la zona económica exclusiva reclamada por Manila. China y Filipinas convocaron posteriormente a los embajadores de la otra parte.

Beijing reclama soberanía sobre casi toda esa extensión marítima mediante una línea trazada en sus mapas que se solapa con áreas reclamadas por Brunéi, Indonesia, Malasia, Filipinas y Vietnam. En 2016, un tribunal arbitral constituido bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar concluyó que las pretensiones históricas chinas no tenían base jurídica. China no reconoce ese laudo.

Estados Unidos mantiene un tratado de defensa con Filipinas y ha advertido que puede aplicarse ante un ataque contra embarcaciones públicas filipinas. Ese compromiso eleva el riesgo de que un incidente limitado entre guardacostas derive en una crisis entre Washington y Beijing.

Rubio describió el último choque como una acción que aumentaba la tensión. El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, defendió que los países de la región conservaran el liderazgo sobre la seguridad marítima y acusó a fuerzas externas de utilizar el mar para provocar problemas.

La ASEAN intenta preservar su centralidad

Filipinas organizó las reuniones del 18 al 24 de julio bajo el lema “Navegando juntos hacia nuestro futuro”. Además del Foro Regional, el programa incluyó reuniones de la ASEAN con sus socios, el encuentro ASEAN+3 con China, Japón y Corea del Sur y la Cumbre de Asia Oriental.

La denominada “centralidad de la ASEAN” consiste en mantener al bloque como principal plataforma de diálogo regional, incluso cuando sus miembros mantienen relaciones diferentes con China y Estados Unidos. Esa posición permite reunir a rivales en una misma mesa, aunque la exigencia de consenso puede limitar la contundencia de sus comunicados.

El resultado del foro se medirá por cualquier lenguaje acordado sobre Ormuz, Ucrania y el mar de China Meridional. También será relevante determinar si las conversaciones bilaterales generan pasos verificables o se limitan a reafirmar posiciones conocidas.

Manila se convirtió así en un punto de conexión entre tres crisis distintas. La guerra de Irán amenaza el suministro energético; Ucrania exige reconstruir canales diplomáticos; y las disputas marítimas asiáticas mantienen abierto el riesgo de un enfrentamiento entre grandes potencias. La ASEAN puede facilitar el diálogo, pero carece por sí sola de instrumentos para resolverlas.