Sudáfrica impulsa el debate migratorio africano en la cumbre regional de Durban
La cumbre abre un espacio político, pero aún no hay acuerdo
El ministro de Relaciones Internacionales, Ronald Lamola, confirmó que Sudáfrica utilizará la cumbre de la SADC para defender una gestión migratoria coordinada, legal, ordenada y humana. La declaración oficial del Ministerio sitúa la migración entre las cuestiones sobre las que el país expondrá su enfoque, junto con seguridad fronteriza, empleo irregular, aplicación de las normas laborales y corrupción en los sistemas migratorios.
La 46.ª cumbre ordinaria se desarrolla en Durban entre el 3 y el 17 de agosto. El programa formal comenzó el día 4 con reuniones técnicas y continuará con altos funcionarios, ministros y jefes de Estado. Cyril Ramaphosa asumirá la presidencia de la SADC para 2026-2027 en la sesión del 17. Los documentos preparatorios pueden conducir a decisiones, pero el Gobierno advierte que el contenido y el número final de acuerdos todavía pueden cambiar.
Pretoria quiere un debate continental y no un examen aislado
Associated Press informó el 5 de agosto de que el Gobierno sudafricano impulsa conversaciones africanas más amplias después de que la Unión Africana rechazara una propuesta de Ghana para incluir específicamente las tensiones migratorias de Sudáfrica en una reunión de coordinación prevista para octubre. Pretoria se opuso a ser tratada como un caso aislado y pidió analizar las causas compartidas del desplazamiento y la migración irregular.
Lamola denomina “factores de empuje y atracción” a las condiciones que llevan a una persona a salir y a elegir un destino: desempleo, desigualdad, falta de oportunidades, conflictos, inseguridad, gobernanza deficiente y efectos climáticos. Su planteamiento no descarta el control fronterizo, pero sostiene que las deportaciones por sí solas no resuelven los movimientos regionales. El Ejecutivo también ha manifestado que aceptaría una misión de investigación de la Unión Africana si examina el fenómeno de forma integral.
Las protestas han elevado el coste humano y diplomático
Grupos sudafricanos contrarios a la inmigración irregular han exigido deportaciones más rápidas y anunciado protestas semanales. Algunas personas migrantes denunciaron ataques y actuaciones de civiles que se presentaban como autoridades. El Gobierno defiende su derecho a aplicar la legislación migratoria, pero ha advertido que la fiscalización corresponde a los cuerpos públicos y no a particulares. La posición oficial diferencia el control legal de la intimidación, el saqueo o la violencia xenófoba.
La cuestión ha provocado contactos con Ghana, Nigeria y países vecinos. En una comunicación oficial anterior, el Gobierno sudafricano afirmó que Ghana reconocía su facultad para hacer cumplir las normas, pero cuestionaba la violencia y la suplantación de agentes. Pretoria aseguró que existían arrestos e investigaciones por posibles delitos. Esos procedimientos deben determinar responsabilidades individuales y no pueden sustituirse por acusaciones generales contra comunidades nacionales.
Al menos 68.000 personas salieron entre junio y julio
Según los datos gubernamentales, al menos 68.000 personas fueron repatriadas desde Sudáfrica entre junio y julio. La cifra reúne a personas deportadas por carecer de documentación y a otras que regresaron mediante operaciones de repatriación; el desglose exacto entre salida voluntaria y forzosa no se ha publicado. La mayoría procedía de Malawi, seguida de Zimbabue y Mozambique, países que participan en la cumbre de Durban.
La Agencia de Gestión de Fronteras redujo además de 20.000 a 1.500 plazas la capacidad de una instalación temporal de repatriación en Musina, cerca del paso de Beitbridge con Zimbabue, según AP. La reducción puede indicar el cierre de una operación extraordinaria, pero no demuestra por sí sola que haya disminuido la presión migratoria. Harán falta datos sobre detenciones, decisiones administrativas, recursos, retornos efectivamente completados y condiciones de traslado.
Las estadísticas desmienten estimaciones sin base
El censo de 2022 registró más de 2,4 millones de migrantes internacionales, algo menos del 4% de la población. Statistics South Africa señala que Mozambique y Zimbabue han sido desde 1996 los principales países de origen y que la mayor parte de la movilidad internacional se produce dentro de la SADC. Estas cifras incluyen residencia y movilidad regional, pero no permiten calcular con precisión cuántas personas se encuentran en situación irregular.
El informe demográfico de mitad de 2026 reconoce que los sistemas de vigilancia no contabilizan con exactitud todas las entradas y salidas. Estima una migración internacional neta de 883.807 personas entre 2021 y 2026 y advierte de que las deportaciones y repatriaciones de mayo y junio alteraron la tendencia prevista. La cifra es una estimación de flujo acumulado, no el número actual de extranjeros ni una medición de inmigración irregular.
Statistics South Africa insiste en que la movilidad debe analizarse también por su relación con vivienda, educación, empleo, infraestructura y distribución territorial. Gauteng continúa siendo el principal destino, mientras otras provincias registran dinámicas distintas. Ese enfoque es relevante porque la presión percibida sobre los servicios puede alimentar protestas, pero no demuestra por sí misma que la población extranjera sea la causa de las carencias. La planificación exige cruzar censos, permisos, mercado laboral y movimientos internos, en vez de utilizar una sola cifra como explicación política.
Los protocolos regionales siguen sin aplicación plena
La Unión Africana adoptó en 2018 un protocolo sobre libre circulación, residencia y establecimiento, mientras la SADC dispone de otro instrumento para facilitar el movimiento de personas. Sudáfrica es parte del marco regional, pero el protocolo de la SADC todavía necesita más ratificaciones para entrar plenamente en funcionamiento, según la información oficial. Ambos modelos combinan movilidad con registros, cooperación fronteriza y lucha contra la trata.
La cumbre ofrece una oportunidad para acercar posiciones sobre documentación, trabajo, intercambio de datos y protección de derechos. No obstante, el anuncio de Lamola no garantiza que los dirigentes adopten un acuerdo vinculante el 17 de agosto. El resultado verificable hasta ahora es que Sudáfrica ha colocado la migración en el proceso político regional y propone estudiar sus causas continentales. La prueba será si las conversaciones producen reglas aplicables que reduzcan irregularidad y violencia sin convertir a las personas migrantes en responsables colectivas de problemas económicos y sociales.