Controles reforzados saturan el paso entre Serbia y Croacia para migrantes

Hasta seis horas de espera para migrantes en la frontera Serbia-Croacia

Migrantes que intentan cruzar desde Serbia hacia Croacia afrontan tiempos de espera de hasta seis horas en los principales pasos fronterizos debido a controles reforzados y largas colas, en un tramo clave de la ruta de los Balcanes hacia la Unión Europea, donde Zagreb ha endurecido recientemente su legislación de control fronterizo como Estado miembro de Schengen.

Según testimonios recogidos por medios locales, los migrantes denuncian esperas de entre cuatro y seis horas en el principal paso entre Serbia y Croacia, con filas que se extienden a lo largo de varios cientos de metros. Las demoras afectan tanto a personas que viajan en autobús como a quienes son trasladados en vehículos particulares, en un contexto de controles más exhaustivos sobre documentación y posibles casos de tráfico de personas.

Croacia, que desde enero de 2023 forma parte del espacio Schengen, ha reforzado su papel como frontera exterior de la UE y actualizó en febrero de 2026 su Ley de Control de Fronteras del Estado para alinearla con el Reglamento (UE) 2024/1717. Las enmiendas permiten reintroducir de forma selectiva controles internos y aplicar verificaciones más estrictas en puntos concretos cuando se registran aumentos de flujos migratorios o amenazas de seguridad, sin necesidad de cerrar por completo toda la frontera.

Informes recientes subrayan que Croacia se ha convertido en uno de los tramos más transitados de la ruta de los Balcanes, al ser el primer país de la UE al que acceden muchos migrantes que entran desde Serbia o Bosnia y Herzegovina rumbo a Europa occidental. La policía croata registró unos 16.500 cruces irregulares en 2025 y realiza decenas de miles de controles de vehículos al año en la región fronteriza para combatir las redes de contrabando de personas.

En este contexto, las nuevas herramientas legales permiten a las autoridades croatas intensificar temporalmente los controles cuando lo consideran necesario, lo que se traduce en revisiones más minuciosas de documentos, entrevistas adicionales y uso de bases de datos biométricas. Aunque el objetivo oficial es frenar la migración irregular y el tráfico de personas, los efectos inmediatos son tiempos de espera prolongados y un aumento de la presión sobre quienes se encuentran en tránsito.

El despliegue progresivo del sistema europeo de Entrada/Salida (EES), que registra con datos biométricos los movimientos de nacionales de terceros países en la frontera Schengen, también ha generado colas y retrasos en varios pasos, incluidos los de Croacia con Serbia. En los cruces terrestres, todos los pasajeros no comunitarios deben descender de los vehículos para escanear su documentación, tomar una foto en vivo y registrar huellas dactilares, un proceso que ralentiza el flujo cuando se acumulan grandes grupos.​

Organizaciones humanitarias que trabajan en la ruta de los Balcanes advierten de que las largas esperas, sumadas a la falta de refugio adecuado y servicios básicos en los puntos fronterizos, aumentan la vulnerabilidad de los migrantes, incluidos menores y familias. Señalan que las demoras prolongadas pueden exponer a estas personas a condiciones meteorológicas adversas y a riesgos adicionales, como abusos por parte de redes de contrabando o desalojos forzosos de campamentos improvisados.​

Las autoridades croatas defienden, por su parte, que la política de control reforzado responde tanto a obligaciones europeas como a la necesidad de actuar contra el crimen organizado y garantizar la seguridad en la frontera exterior del bloque. El Ministerio del Interior ha insistido en que la prioridad es mantener el equilibrio entre la libre circulación dentro de Schengen y la capacidad de reaccionar ante coyunturas excepcionales, incluidas presiones migratorias puntuales.

Frontex, la agencia europea de fronteras, informó de una disminución del 52% en las detecciones de cruces irregulares en las fronteras exteriores de la UE durante los dos primeros meses de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, aunque la ruta de los Balcanes occidentales sigue siendo una de las más activas. Aun con esa caída general, las autoridades europeas y nacionales se mantienen en alerta ante posibles variaciones de rutas y picos de llegadas que puedan agravar la situación en puntos como la frontera entre Serbia y Croacia.