España alcanza récord: 10 millones nacidos fuera y 2,8 con nacionalidad
El hito histórico del INE
La barrera de los 10 millones de residentes nacidos fuera de España nunca había sido rebasada hasta los datos del 1 de enero de 2026. El crecimiento poblacional del último trimestre de 2025 ilustra con precisión el fenómeno: los nacidos en España disminuyeron en 18.696 personas, mientras que los nacidos en el extranjero aumentaron en 100.216. España cerró 2025 con un crecimiento anual estimado de 442.428 habitantes, inferior al de 2022 —cuando sumó 598.000 personas—, pero todavía muy por encima de la media europea. Según el demógrafo Diego Ramiro, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el ritmo actual, aunque elevado, podría no ser suficiente para alcanzar los 50 millones de habitantes en 2026.
De dónde vienen los 10 millones
Los tres principales países de procedencia de los residentes nacidos en el extranjero son Marruecos, Colombia y Venezuela. La comunidad marroquí suma 1,17 millones de personas; la colombiana, 0,98 millones; y la venezolana, 0,69 millones. En cuanto a los flujos de llegada durante 2025, las nacionalidades más numerosas fueron la colombiana (144.600 entradas), la marroquí (96.300) y la venezolana (94.100). Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la UAB, señala que estas comunidades son "muy móviles", con salidas significativas que aun así dejan siempre un saldo neto positivo.
Los 2,8 millones que ya son españoles
La cifra de 2,8 millones de naturalizados representa en torno al 28% de todos los residentes en España nacidos en el extranjero. Estos ciudadanos, que cuentan con plenos derechos civiles y políticos, no están contabilizados en los registros del padrón bajo el epígrafe "extranjeros", lo que significa que la presencia real de personas de origen inmigrante en la sociedad española es sensiblemente superior a los 7.243.561 que figuran con nacionalidad extranjera. La obtención de la nacionalidad española por residencia —el procedimiento más frecuente— requiere en la mayoría de los casos 10 años de residencia legal, reducibles a 2 para nacionales de países iberoamericanos, Guinea Ecuatorial, Filipinas o Portugal, lo que explica en parte la alta concentración de naturalizados procedentes de América Latina.
Motor del mercado laboral
La aportación de la población de origen extranjero trasciende el plano demográfico y penetra de forma determinante en la estructura laboral del país. Según datos publicados el 22 de febrero de 2026, los inmigrantes ocuparon el 80% de los nuevos empleos creados en España durante el último año. Las tasas de ocupación de los trabajadores nacidos en el exterior son comparables a las de los nacidos en España, e incluso superiores en algunos sectores como la hostelería, la construcción y los servicios domésticos. Este aporte resulta estructural para el sostenimiento del sistema de pensiones: España registra más muertes que nacimientos, y sin el flujo migratorio el saldo vegetativo negativo se traduciría en una reducción progresiva de la fuerza laboral cotizante.
Regularización: 500.000 nuevas altas
A partir del 1 de abril de 2026, el Gobierno de Pedro Sánchez abrirá el plazo para que unos 500.000 inmigrantes irregulares puedan solicitar la regularización de su situación, tras el decreto aprobado en enero. Los requisitos son haber entrado en España antes del 31 de diciembre de 2025 y acreditar al menos cinco meses de permanencia en el territorio nacional. Miles de personas han comenzado ya a acudir a los consulados de sus países de origen para recopilar la documentación necesaria, lo que anticipa una presión significativa sobre los servicios de Extranjería durante la primavera de 2026.
Impacto territorial y demográfico
Casi todas las comunidades autónomas ganaron población en el cuarto trimestre de 2025, con la excepción de Baleares y la ciudad autónoma de Melilla. Los mayores incrementos relativos se registraron en la Comunitat Valenciana (+0,34%), Castilla-La Mancha (+0,27%) y la Comunidad de Madrid (+0,24%). Un tercio de los bebés nacidos en España en 2024 tuvieron una madre de origen extranjero, lo que ha suavizado la caída de la natalidad: no porque las mujeres inmigrantes tengan sustancialmente más hijos, sino porque amplían la base de población femenina en edad fértil.
Integración y segunda generación
Los expertos apuntan que el verdadero indicador del éxito migratorio será el nivel de integración de las segundas generaciones. Esteve señala, a modo de ejemplo, que el conocimiento del catalán entre hijos de inmigrantes escolarizados en Cataluña es "casi igual" al de los hijos de nacidos en España. Ramiro advierte, no obstante, que es imprescindible evitar que las segundas generaciones queden atrapadas en niveles educativos bajos, ya que el acceso a la formación superior determinará su movilidad social y su capacidad de contribución al sistema de pensiones y a la economía en general. La competencia internacional por migrantes altamente cualificados —ya activa en Estados Unidos y Alemania— apunta a un escenario en el que España deberá definir una política migratoria más selectiva si quiere atraer talento de alto valor añadido.
Hogares y convivencia
El INE registró 19,7 millones de hogares en España a 1 de enero de 2026, con un tamaño medio de 2,49 personas por unidad familiar. La composición más común es la de dos miembros (5,7 millones de hogares), seguida muy de cerca por los hogares unipersonales (5,6 millones), que representan ya el 28% del total. La inmigración actúa como freno a la reducción del tamaño medio del hogar: los residentes de origen extranjero tienden a compartir vivienda con mayor frecuencia, tanto por razones culturales como por la presión del mercado inmobiliario en las grandes ciudades.