ACNUR registra 7.800 retornos afganos semanales; el 54 % corresponde a menores
Un informe nuevo sobre hechos de la semana anterior
El tablero semanal de ACNUR fue publicado el 22 de julio, dentro del periodo examinado, pero los movimientos contabilizados ocurrieron entre el 12 y el 18 de julio. Esta separación es importante: la novedad periodística es la difusión del balance, mientras que las llegadas se produjeron durante los siete días anteriores.
La ficha del documento describe un seguimiento de nacionales afganos que regresan desde Pakistán y diferencia repatriaciones voluntarias y retornos forzados. La hoja estadística asociada se titula “Retornados afganos asistidos desde Pakistán, Irán y otros países”, por lo que la cifra agregada de 7.800 no debe atribuirse íntegramente a un único país sin el desglose original.
Más de la mitad de los retornados eran menores
ACNUR indica que el 54% de las personas asistidas tenía menos de 18 años. Aplicado al total y sujeto al redondeo del porcentaje, el dato equivale aproximadamente a 4.200 menores. Muchos pertenecen a familias que llevaban años o incluso generaciones viviendo fuera de Afganistán y pueden tener vínculos limitados con el lugar al que regresan.
El organismo también señala que el 40% de los hogares retornados estaba encabezado por mujeres. Esta condición no implica por sí sola una situación de vulnerabilidad, pero puede agravar las dificultades de acceso a ingresos, alojamiento y servicios en un país donde las autoridades talibanas mantienen fuertes restricciones sobre la educación, la movilidad y el trabajo femenino.
Retorno voluntario y devolución forzada
La palabra “retorno” agrupa circunstancias muy distintas. La repatriación voluntaria asistida supone, al menos formalmente, una decisión de regresar acompañada de orientación y algún apoyo. La devolución forzada se produce cuando las autoridades ordenan la salida, detienen a la persona o la trasladan a la frontera contra su voluntad.
Entre ambos extremos existen salidas que las estadísticas pueden registrar como voluntarias, pero que ocurren bajo presión: miedo a ser detenido, documentos vencidos, pérdida de empleo o imposibilidad de renovar la residencia. Por ello, ACNUR sostiene que todo regreso debe ser voluntario, seguro, digno e informado y que ninguna persona debe ser enviada a un lugar donde corra riesgo de persecución o daño grave.
Pakistán endurece su política de repatriaciones
Pakistán lanzó en 2023 un plan de repatriación de extranjeros sin documentación regular y lo amplió posteriormente a diferentes categorías de afganos. Islamabad presenta el programa como una aplicación de sus normas migratorias y lo relaciona con preocupaciones de seguridad. Las autoridades afganas y las organizaciones humanitarias rechazan que se responsabilice de manera colectiva a la población refugiada.
Datos de la Organización Internacional para las Migraciones citados el 22 de julio por TOLOnews sitúan en más de 2,5 millones los retornos desde Pakistán entre septiembre de 2023 y el 30 de junio de 2026. De ellos, alrededor de 1,6 millones se produjeron desde abril de 2025, incluidos más de 213.000 casos clasificados como deportaciones.
Un país de llegada con recursos limitados
Afganistán recibe a las familias en un contexto de pobreza, desempleo, desplazamiento interno y servicios públicos debilitados. Quienes regresan pueden llegar sin vivienda, documentación local ni una red familiar capaz de sostenerlos. La presión se concentra inicialmente en pasos fronterizos como Torkham y después se traslada a ciudades y distritos de destino.
Las necesidades no terminan al cruzar la frontera. Incluyen transporte, atención sanitaria, inscripción civil, escolarización, alquiler y medios de subsistencia. Cuando miles de personas llegan en periodos breves, el aumento de la demanda puede elevar los precios y tensionar los servicios de comunidades que ya afrontaban dificultades económicas.
El riesgo de un nuevo desplazamiento
Un retorno que no va acompañado de reintegración sostenible puede convertirse en el comienzo de otro movimiento. Algunas familias se trasladan desde la frontera hacia Kabul o ciudades provinciales; otras buscan oportunidades en un tercer país. La ausencia de vivienda, empleo o educación aumenta el riesgo de desplazamiento interno y de nuevas rutas migratorias irregulares.
La situación de los menores es particularmente delicada. Además de la posible interrupción escolar, algunos necesitan documentación que acredite su identidad, edad o vínculos familiares. Las niñas se enfrentan asimismo a las restricciones vigentes sobre educación secundaria y universitaria, un factor que puede condicionar la decisión de la familia sobre dónde establecerse.
Qué miden y qué no miden las cifras
Los 7.800 casos representan personas atendidas o registradas dentro del sistema descrito por ACNUR. No constituyen necesariamente el total de afganos que cruzaron todas las fronteras durante la semana: algunos movimientos pueden quedar fuera de los mecanismos de asistencia o aparecer posteriormente tras depurar los registros.
La cifra tampoco permite determinar por sí sola cuántas personas regresaron voluntariamente y cuántas fueron expulsadas. Para evitar una conclusión no respaldada, este borrador mantiene ambas categorías tal como las presenta ACNUR y no transforma el total semanal en una cifra de deportaciones.
Próximos datos y respuesta internacional
Los siguientes tableros permitirán comprobar si el volumen semanal aumenta y si cambia la proporción de menores o de hogares encabezados por mujeres. También resultará relevante conocer el reparto por país de procedencia, tipo de documentación y modalidad de retorno, elementos necesarios para evaluar la presión específica ejercida por cada política nacional.
La prioridad humanitaria es que los países vecinos respeten el principio de no devolución y que Afganistán disponga de recursos para la acogida y reintegración. El balance publicado el 22 de julio ofrece una fotografía estadística limitada, pero revela que la crisis continúa afectando de forma desproporcionada a menores y hogares con mayores obstáculos para reconstruir sus vidas.