La Unesco declara patrimonio mundial a los teatros Amazonas y da Paz de Brasil
Una decisión adoptada en Corea del Sur
La inscripción fue aprobada durante la 48.ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial, celebrada en Busán, Corea del Sur. El acontecimiento ocurrió durante la madrugada brasileña del 27 de julio. El Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, conocido como Iphan, publicó su confirmación oficial a las 03:44, mientras el Ministerio de Cultura difundió una segunda comunicación institucional a las 08:02.
Aunque comprende dos edificios situados a unos 1.300 kilómetros de distancia, el reconocimiento corresponde a una sola propiedad seriada denominada “Teatros de la Amazonía”. La delimitación incluye también espacios urbanos vinculados con los inmuebles: la Praça da República frente al teatro de Belém y el Largo de São Sebastião que rodea el de Manaos, según la descripción publicada por Agence France-Presse.
Qué reconoce exactamente la Unesco
La candidatura brasileña defendió que los dos teatros constituyen expresiones complementarias de un mismo proceso histórico. Ambos fueron concebidos como símbolos de modernización y ambición política en ciudades enriquecidas por la exportación del caucho. Su arquitectura demuestra el intercambio de valores artísticos entre la Amazonía, Europa y otras regiones conectadas mediante el comercio internacional del siglo XIX.
Brasil justificó la propuesta con criterios de la Convención del Patrimonio Mundial relacionados con el intercambio de valores humanos y con la representatividad de un conjunto arquitectónico de importancia histórica. La inscripción no se refiere solamente a la belleza de los edificios: reconoce su capacidad para explicar la transformación económica, cultural y urbana de Belém y Manaos durante la incorporación de la Amazonía a los circuitos comerciales globales.
El Theatro da Paz y la expansión de Belém
El Theatro da Paz fue inaugurado en 1878, cuando Belém consolidaba su posición como puerto estratégico de entrada y salida de mercancías amazónicas. El edificio, de predominio neoclásico, fue proyectado para acoger representaciones dramáticas, conciertos y óperas semejantes a las que circulaban por las principales capitales europeas.
Su construcción expresa la aspiración de la élite local de presentar a Belém como una ciudad cosmopolita. También influyó en la configuración del entorno de la Praça da República, uno de los espacios públicos más representativos de la capital de Pará. El teatro permanece en actividad y conserva su función cultural, un elemento importante para demostrar que el inmueble no es únicamente un monumento histórico sin uso contemporáneo.
El Teatro Amazonas como símbolo de Manaos
El Teatro Amazonas abrió sus puertas en 1896. Su fachada rosada, su composición neorrenacentista y la cúpula revestida de piezas cerámicas lo convirtieron en la principal referencia arquitectónica de Manaos. Buena parte de sus materiales y elementos decorativos llegaron desde Europa, una posibilidad logística y financiera vinculada directamente con la prosperidad generada por el caucho.
La Unesco considera que el edificio refleja la rapidez con la que Manaos adquirió infraestructura y prestigio urbano en la etapa final del siglo XIX. El teatro continúa albergando ópera, música, danza y actividades culturales, entre ellas el Festival Amazonas de Ópera. Su permanencia como espacio escénico refuerza la continuidad entre el valor histórico reconocido y la vida cultural actual de la ciudad.
El auge del caucho y su legado contradictorio
Los dos edificios remiten a la denominada edad de oro del caucho, situada aproximadamente entre 1879 y 1912. La demanda industrial mundial produjo fortunas, amplió los puertos y permitió financiar obras públicas, sistemas de transporte y construcciones monumentales. Belém y Manaos se transformaron en los principales centros urbanos de esa economía exportadora.
Ese desarrollo tuvo, sin embargo, un elevado coste social. Investigaciones históricas han documentado trabajo forzoso, violencia y desplazamiento de comunidades indígenas durante la extracción del caucho. La cobertura de RFI sobre la decisión de la Unesco recuerda esa dimensión. Interpretar correctamente los teatros exige explicar tanto la prosperidad urbana que representan como las relaciones de explotación que la hicieron posible.
Una candidatura conjunta frente al examen técnico
El expediente fue entregado formalmente a la Unesco el 31 de enero de 2025. Lo prepararon el Iphan, los ministerios de Cultura y Relaciones Exteriores y las autoridades culturales de Amazonas, Pará, Manaos y Belém. La candidatura defendió desde el comienzo que ambos teatros debían ser evaluados de forma conjunta debido a su complementariedad histórica, política y arquitectónica.
Durante el análisis surgieron diferencias con el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, Icomos, organismo asesor de la Unesco. Su evaluación técnica proponía inscribir únicamente el Teatro Amazonas. El Comité, integrado por representantes de 21 países en la sesión actual, decidió finalmente mantener la candidatura seriada y reconocer también el Theatro da Paz, según la reconstrucción publicada por Folha de S.Paulo.
Brasil alcanza 26 sitios reconocidos
Con la nueva inscripción, Brasil suma 26 bienes en la Lista del Patrimonio Mundial: 16 culturales, nueve naturales y uno mixto. Los teatros son además los primeros bienes culturales de la región Norte brasileña incluidos en la lista. La Amazonía ya estaba representada mediante áreas naturales, entre ellas el Complejo de Conservación de la Amazonía Central.
La decisión amplía esa representación y presenta la región como productora de arquitectura, memoria y cultura. Associated Press confirmó la inclusión y el nuevo total nacional. La distinción puede aumentar la visibilidad turística, pero no implica que la Unesco pase a administrar los inmuebles ni que conceda automáticamente financiación para su conservación.
Conservación, turismo y próximos pasos
Las autoridades brasileñas deberán desarrollar y aplicar un plan de gestión común que proteja los edificios y sus entornos urbanos. El mantenimiento seguirá siendo responsabilidad del Estado brasileño y de las instituciones locales competentes. Las intervenciones futuras deberán preservar autenticidad, integridad arquitectónica y uso cultural.
El eventual aumento de visitantes obligará a controlar el desgaste, la capacidad de los recintos y los efectos del turismo sobre las plazas circundantes. La eficacia del título dependerá de que la promoción internacional esté acompañada por financiación, mantenimiento preventivo y una interpretación histórica capaz de incorporar las contradicciones sociales del ciclo del caucho.