México acelera tras el tropiezo inicial y eleva su base de crecimiento en 2026

México crece un 1,5% en el segundo trimestre y rebasa la previsión de analistas

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La economía mexicana creció un 1,5% entre abril y junio respecto del trimestre anterior, su avance más intenso desde finales de 2020 y superior al 1,3% esperado por los analistas. La estimación preliminar del Inegi, publicada el jueves 30 de julio, muestra una recuperación generalizada después de la contracción del 0,6% registrada al comenzar el año, aunque persisten dudas sobre la duración del impulso.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi, divulgó el 30 de julio la estimación oportuna del producto interior bruto correspondiente al segundo trimestre. El periodo económico analizado concluyó el 30 de junio; por tanto, la fecha de publicación y las fechas del acontecimiento estadístico no coinciden. El resultado todavía es preliminar y podrá modificarse cuando el organismo incorpore información más completa.

Con cifras ajustadas para eliminar efectos estacionales, el PIB aumentó un 1,5% frente al primer trimestre. La lectura superó la mediana del 1,3% calculada mediante una encuesta de Reuters y constituye el mayor crecimiento trimestral desde finales de 2020. Reuters publicó el resultado y las previsiones comparables a las 12:40 UTC del 30 de julio.

Una recuperación después de la contracción

La expansión invierte la caída del 0,6% registrada entre enero y marzo. Aquel retroceso estuvo relacionado con la debilidad de la industria, los servicios y las actividades agropecuarias, además de la incertidumbre comercial y geopolítica. Un trimestre positivo evita que México encadene dos contracciones consecutivas, criterio informal utilizado frecuentemente para describir una recesión técnica.

La comparación interanual también resultó favorable: la economía creció un 2,2% frente al segundo trimestre de 2025 con series desestacionalizadas, por encima del 1,5% previsto por los economistas consultados por Reuters. Las tasas trimestral e interanual responden a preguntas distintas: la primera muestra el cambio más inmediato, mientras la segunda compara la producción con la de doce meses antes.

Los tres grandes sectores avanzaron

Las actividades primarias —agricultura, ganadería, pesca y parte de la minería— aumentaron un 3,3% frente al trimestre anterior. El repunte siguió a las afectaciones climáticas y productivas observadas al inicio del año, aunque el reducido peso de estas actividades dentro del PIB limita su aportación absoluta al crecimiento nacional.

El sector secundario, que incluye manufacturas, construcción, generación energética y otras actividades industriales, avanzó un 1,6%. Los servicios aumentaron un 1,5%. El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, atribuyó el desempeño industrial a la manufactura y la construcción y destacó el comercio mayorista y el consumo interno entre los componentes de los servicios. El País publicó el desglose sectorial y las declaraciones oficiales durante el 30 de julio.

El efecto del Mundial y el consumo

El segundo trimestre coincidió con las preparaciones finales y la celebración del Mundial de Fútbol organizado por México, Estados Unidos y Canadá. La llegada de visitantes, el transporte, el alojamiento, la restauración, el comercio y determinadas obras contribuyeron a elevar la actividad. La magnitud exacta del efecto no aparece aislada en la primera estimación del Inegi y no debe confundirse todo el crecimiento con el torneo.

El consumo recibió también apoyo de los programas sociales, las transferencias públicas y el aumento del salario mínimo. Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, advirtió en declaraciones recogidas por El País que ese motor puede sostener la actividad a corto plazo, pero que el crecimiento tendrá un límite si no se recupera la inversión. La inversión privada equivale a más del 18% del PIB, frente a aproximadamente un 3% de inversión pública.

Hacienda mantiene una previsión optimista

Horas después de publicarse el indicador, la Secretaría de Hacienda mantuvo su previsión de crecimiento para 2026 entre el 1,8% y el 2,8%. Rodrigo Mariscal, responsable de la Unidad de Planeación Económica, afirmó que la economía tendría que contraerse tanto en el tercer como en el cuarto trimestre para terminar el año por debajo del 1,5%.

El cálculo se basa en el efecto de arrastre de la producción ya registrada. Incluso si el PIB permaneciera sin variaciones durante los seis meses restantes, el nivel alcanzado en el primer semestre proporcionaría una expansión anual cercana al 1,5%. Reuters publicó la explicación de Hacienda y la previsión de inflación del 3,7% al cierre de 2026.

La estimación gubernamental continúa siendo más favorable que las previsiones de otras instituciones. El Fondo Monetario Internacional calcula un crecimiento del 1,2%, mientras el Banco de México y el consenso privado se sitúan alrededor del 1,1%. La diferencia refleja supuestos distintos sobre consumo, inversión, comercio exterior y continuidad del impulso observado entre abril y junio.

Comercio, inversión y tipos de interés

México conserva una intensa integración manufacturera con Estados Unidos, especialmente en automoción, electrónica y bienes intermedios. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, T-MEC, y los aranceles estadounidenses sobre determinados productos continúan reduciendo la visibilidad de las empresas que deben decidir nuevas inversiones o reordenar sus cadenas de suministro.

El dato superior a lo esperado introduce además una variable para el Banco de México. Una economía más fuerte puede reducir la urgencia de aplicar estímulos monetarios y, si coincide con una inflación persistente, favorecer una posición más cautelosa o incluso más restrictiva. Eso no significa que el crecimiento del PIB produzca automáticamente una subida de los tipos: el banco deberá evaluar precios subyacentes, empleo, salarios, crédito y expectativas.

El riesgo de una desaceleración posterior

Analistas citados por Reuters anticipan que construcción, comercio y servicios turísticos podrían perder dinamismo una vez concluido el Mundial. Parte de las obras y del gasto asociado al torneo no se repetirá durante el tercer trimestre. Las remesas pueden aportar un apoyo menor si la fortaleza del peso reduce su valor al convertirlas a moneda nacional.

La lectura definitiva del segundo trimestre permitirá comprobar cuánto cambian las cifras iniciales. Después serán decisivos la inversión fija, el consumo, la producción industrial y el PIB del tercer trimestre. El avance del 1,5% confirma una recuperación amplia y mejora el punto de partida para 2026, pero todavía no demuestra que México haya iniciado una fase sostenida de crecimiento.