Honduras se comprometió a trabajar de forma coordinada con las agencias de seguridad de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, tras la visita a Tegucigalpa de la enviada especial Kristi Noem, representante del presidente Donald Trump para la iniciativa “Escudo de las Américas”, en una reunión con el mandatario Nasry Asfura centrada en seguridad, migración e inversión.
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Kristi Noem llegó a Honduras el domingo 22 de marzo procedente de República Dominicana y fue trasladada directamente desde la base aérea de Palmerola a la Casa Presidencial en Tegucigalpa, donde se reunió con el presidente Nasry Asfura y parte de su gabinete de seguridad. En el encuentro participaron, entre otros, el ministro de Defensa, Gerson Velásquez, y el ministro de Seguridad, Enrique Rodríguez Burchard, además del embajador de Honduras en Estados Unidos, Roberto Flores Bermúdez.
Según comunicaron las autoridades hondureñas, la reunión se centró en temas de seguridad regional, cooperación bilateral y combate al crimen organizado transnacional, especialmente el narcotráfico y las redes de trata y tráfico de personas. El Gobierno enmarcó la visita en la estrategia impulsada por Washington bajo el paraguas del “Escudo de las Américas”, una coalición liderada por Trump junto a varios gobiernos de la región para coordinar acciones contra los cárteles.
El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, declaró que Honduras se comprometió a “poner todo el empeño” en trabajar de forma conjunta y coordinada con las instituciones nacionales y las agencias federales estadounidenses para combatir “más eficazmente” el crimen organizado. Velásquez detalló que se abordaron “temas estratégicos” como el narcotráfico, la trata y tráfico de personas, la extorsión y el fortalecimiento de la ciberseguridad, con el objetivo de mejorar la capacidad operativa de la Policía y el Ejército hondureños.
El presidente Asfura subrayó, tras el encuentro, que Estados Unidos es el “aliado principal” de Honduras y que ambos países, junto con otros socios, “trabajarán juntos, de frente” para hacer frente a los desafíos comunes en materia de seguridad. El mandatario destacó que la agenda también incluyó asuntos de inversión y desarrollo económico, con la intención de vincular la cooperación en seguridad a proyectos que impulsen el crecimiento y la generación de empleo.
Roberto Flores Bermúdez, embajador hondureño en Washington, calificó la visita de Noem como un “avance importante” en las relaciones entre Tegucigalpa y la capital estadounidense y afirmó que la funcionaria tendrá un papel clave en el seguimiento del Escudo de las Américas. Según el diplomático, la secretaria estadounidense regresará a Honduras acompañada de un grupo de empresarios interesados en explorar oportunidades de inversión, lo que se interpreta como un respaldo adicional a la estabilidad y la cooperación bilateral.
El acuerdo para trabajar conjuntamente contra el crimen organizado se produce en un contexto en el que Honduras busca reforzar sus capacidades frente a estructuras del narcotráfico y la violencia asociada a pandillas y redes transnacionales. Informes recientes de organismos internacionales han señalado al país como corredor clave en las rutas de drogas hacia Norteamérica, lo que ha motivado en el pasado la firma de otros convenios de cooperación con Estados Unidos en vigilancia, inteligencia y extradición.
La iniciativa Escudo de las Américas, presentada por Trump en una cumbre celebrada el 7 de marzo en Florida, incluye una coalición militar y de seguridad con varios países latinoamericanos de orientación conservadora, excluyendo a México en medio de tensiones por posibles operaciones estadounidenses contra los cárteles en territorio mexicano. Trump describió la esencia del acuerdo como el “compromiso de usar fuerza militar letal para destruir” a los cárteles, pidiendo a los gobiernos aliados que faciliten información y cooperación activa.
En este marco, la visita de Noem a Tegucigalpa se interpreta como un gesto de consolidación de Honduras como socio estratégico en la región para la agenda de seguridad de Washington. Además del componente militar y policial, el Gobierno hondureño ha insistido en la necesidad de acompañar las medidas represivas con programas de inversión y desarrollo que aborden las causas estructurales de la violencia y la migración.
Las autoridades de ambos países coincidieron en que la cooperación en seguridad y la lucha contra el crimen organizado seguirán formando parte central de la relación bilateral en los próximos meses. Honduras espera que el apoyo técnico, logístico y de inteligencia de Estados Unidos contribuya a reducir la capacidad operativa de las organizaciones criminales, mientras proyecta una imagen de socio confiable y alineado con las prioridades de Washington en materia de seguridad regional.