Cuba y EE.UU. mantienen abierta la vía del diálogo bilateral

Díaz-Canel insiste en un diálogo serio y responsable con Estados Unidos

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reiteró su disposición a sostener un “diálogo bilateral serio y responsable” con Estados Unidos en medio de la visita a La Habana de dos congresistas demócratas. La declaración llega tras semanas de señales de acercamiento entre ambos gobiernos, aunque persisten fuertes tensiones por el cerco energético y la política de Washington hacia la isla.

Díaz-Canel afirmó en sus redes sociales que el Gobierno cubano mantiene la voluntad de “sostener un diálogo bilateral serio y responsable” y de “encontrar soluciones a las diferencias existentes” con Estados Unidos. La declaración se produjo durante la visita de los congresistas Pramila Jayapal y Jonathan Luther Jackson, quienes estuvieron cinco días en Cuba y luego difundieron un mensaje favorable a la apertura de negociaciones reales.

La posición del mandatario cubano se enmarca en un contexto de contactos que, según reconoció el propio Díaz-Canel el 13 de marzo, se encuentran en “fases iniciales”. Ese anuncio supuso un cambio relevante en la relación bilateral, marcada por la presión de Washington y por el impacto interno que sufre la isla debido a las restricciones energéticas y financieras.

En su declaración final, Jayapal y Jackson pidieron “entablar de inmediato negociaciones reales” y sostuvieron que el bloqueo de combustible a Cuba provoca un sufrimiento “incalculable” a la población. Los legisladores también señalaron que escucharon testimonios de familias, líderes religiosos, empresarios y organizaciones de la sociedad civil durante su estancia en la isla.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también se reunió con la delegación estadounidense y advirtió sobre la “agresión multidimensional” que, según La Habana, enfrenta Cuba por parte del Gobierno de Estados Unidos. Rodríguez afirmó que el llamado “cerco energético” agrava la crisis y transmitió a los congresistas la preocupación cubana por posibles medidas más duras desde Washington.

La tensión entre ambos países se ha intensificado en paralelo a la crisis energética cubana, con apagones prolongados y graves afectaciones en sectores como el transporte, la salud y la industria. En este escenario, La Habana busca mantener abierta una vía de diálogo que permita aliviar la situación interna sin renunciar a sus reclamos políticos frente a Estados Unidos.