Trump elige a Warsh para la Fed y provoca una brutal corrección en metales
Los mercados de oro y plata encadenaron una de las liquidaciones más violentas en décadas, con la plata registrando su peor jornada desde 1980 y el oro su mayor caída en más de diez años, tras la nominación por parte del presidente Donald Trump de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal. El giro anticipado hacia una política monetaria más estricta fortaleció al dólar, disparó las ventas forzadas y borró varios billones de dólares en valor de mercado en metales preciosos y productos financieros ligados a ellos en cuestión de días.
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Una corrección sin precedentes en metales preciosos
En apenas tres sesiones, los precios del oro y la plata sufrieron una corrección que los analistas describen como una de las más abruptas desde comienzos de la década de 1980. La plata llegó a caer en torno a un 30–37% en la sesión del 30 de enero, firmando su peor desplome diario desde el episodio de 1980 marcado por la burbuja y posterior colapso del mercado controlado por los hermanos Hunt.
El oro, que venía de marcar máximos históricos por encima de los 5.000 dólares por onza en un contexto de búsqueda de refugio frente a la inflación y la incertidumbre geopolítica, retrocedió en torno a un 7–10% desde sus picos recientes, encadenando su peor tramo bajista en más de una década. Este ajuste hizo saltar niveles técnicos clave, activó órdenes automáticas de venta y alimentó una ola de liquidaciones en derivados vinculados a ambos metales.
El detonante: la nominación de Kevin Warsh a la Fed
El catalizador inmediato del desplome fue el anuncio de Donald Trump de su intención de nominar a Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal, en sustitución de la actual dirección. Warsh, exgobernador de la Fed, es percibido en los mercados como más tolerante con tipos de interés elevados y con un balance del banco central menos expansivo, lo que reforzó las expectativas de una política monetaria más dura en los próximos años.
La perspectiva de un ciclo prolongado de tipos altos impulsó al dólar y elevó las rentabilidades de la deuda pública estadounidense, reduciendo el atractivo relativo de activos sin rendimiento como el oro y la plata. Gestores de fondos y operadores algorítmicos reaccionaron de forma coordinada, deshaciendo posiciones largas acumuladas durante meses en metales preciosos y acelerando la presión vendedora.
Volúmenes récord y efecto en productos cotizados
La violencia del movimiento se reflejó en los volúmenes de negociación de los principales vehículos de inversión en metales preciosos. El iShares Silver Trust (SLV), el mayor fondo cotizado del mundo respaldado por plata física, registró un volumen diario extraordinario, situándose entre los valores más negociados del mercado global en la jornada del desplome.
En paralelo, grandes ETF vinculados al oro, como SPDR Gold Shares (GLD), también registraron picos de negociación y reembolsos netos significativos, evidenciando salidas aceleradas de capital institucional y minorista. Operadores señalaron que parte de las ventas obedecieron a llamadas de margen en cuentas apalancadas que, ante la caída de precios, se vieron obligadas a liquidar posiciones en futuros y opciones sobre metales.
Impacto en la capitalización y en otros activos
La súbita corrección en oro y plata se trasladó a la valoración de mineras cotizadas, compañías de exploración y productores secundarios, que sufrieron descensos de doble dígito en sus cotizaciones bursátiles. Varios índices sectoriales de recursos básicos y metales preciosos cerraron la semana en niveles mínimos de varios meses, con fuertes caídas en empresas de gran y mediana capitalización.
Analistas de renta variable y materias primas estiman que, entre la pérdida de valor de los metales físicos, los ETF respaldados por reservas y las compañías ligadas al sector, el ajuste borró varios billones de dólares de capitalización agregada en un corto intervalo de tiempo. Este impacto se sumó a la volatilidad en otros mercados sensibles a los tipos de interés, como la renta fija corporativa y determinados segmentos del sector tecnológico, aunque sin desencadenar, por ahora, un evento sistémico.
Lectura macroeconómica y expectativas de política monetaria
La reacción de los metales preciosos refleja, según los estrategas, un cambio brusco en la narrativa de mercado sobre el futuro de la política monetaria estadounidense. Bajo la posible presidencia de Kevin Warsh, los inversores descuentan una Fed más centrada en contener presiones inflacionistas y menos predispuesta a recortar tipos o reactivar programas de compra de activos a gran escala.
Este giro reduce la demanda de activos considerados refugio frente a la devaluación de las monedas y las políticas expansivas, como el oro y la plata, y revaloriza en cambio el atractivo de la deuda soberana estadounidense y de la liquidez en dólares. Algunos bancos de inversión han rebajado sus previsiones de precios para los metales preciosos a corto plazo, aunque mantienen perspectivas constructivas a más largo plazo en función de la evolución de la inflación, los déficits fiscales y la geopolítica.
Reacciones de analistas e inversores
Casas de análisis y gestores de fondos coinciden en que la magnitud del ajuste ha superado lo justificable por los cambios de fundamentales, y apuntan al papel amplificador de la negociación algorítmica y del apalancamiento. Para algunos, la velocidad del desplome y los niveles alcanzados podrían abrir oportunidades tácticas de compra para inversores con horizontes de largo plazo, siempre que se estabilicen las expectativas sobre la Fed y se modere la volatilidad del dólar.
No obstante, otros expertos advierten de que la nueva hoja de ruta de la Reserva Federal podría mantener una presión estructural sobre los metales preciosos mientras persistan tipos reales positivos, lo que obligaría a replantear estrategias de cobertura tradicional basadas en oro y plata. En ese contexto, recomiendan una gestión prudente del riesgo, una diversificación más amplia de activos defensivos y un seguimiento constante de las comunicaciones de la Fed y de la evolución macroeconómica global.