Letonia investiga daños a un cable submarino clave en el Mar Báltico

La policía letona aborda un buque tras daños a un cable de telecomunicaciones submarino

La policía de Letonia abordó el domingo un buque en el puerto de Liepāja en relación con los daños sufridos por un cable de telecomunicaciones submarino en el Mar Báltico, un incidente ocurrido el viernes que se suma a una serie de episodios que han afectado a infraestructuras críticas como cables de datos, enlaces eléctricos y gasoductos en la región desde 2022.

Según informaron la policía estatal letona y el Centro Nacional de Gestión de Crisis de Lituania, el cable dañado es una línea de fibra óptica que conecta la localidad lituana de Šventoji con la ciudad costera letona de Liepāja, a unos 65 kilómetros de distancia, y pertenece a una empresa privada de telecomunicaciones. Las autoridades señalaron que el incidente se produjo el 2 de enero en aguas del Mar Báltico y que, por el momento, no se ha detectado impacto en los servicios para los usuarios finales de comunicaciones en Letonia.​

La investigación preliminar apunta a un posible vínculo con el tránsito de un buque identificado en la zona en el momento del incidente, que primero habría pasado sobre un cable inactivo y posteriormente habría modificado su rumbo hasta cruzar el tramo operativo que resultó dañado. En coordinación con la Guardia Costera y otros servicios de seguridad interna, agentes de la policía abordaron el domingo el barco, actualmente atracado en el puerto de Liepāja, para recabar documentación, registrar la embarcación y tomar declaración a la tripulación.​

Las autoridades letonas han precisado que, por ahora, ni el buque ni sus tripulantes han sido detenidos y que estos están cooperando con los investigadores, mientras se intenta esclarecer si el daño fue consecuencia de un accidente de navegación o de una acción deliberada. La fiscalía abrió una causa penal por destrucción intencionada o daño a una red pública de comunicaciones electrónicas o a sus equipos, una figura que permite abarcar tanto la hipótesis de sabotaje como la de negligencia grave.​

El primer ministro de Letonia, Evika Siliņa, confirmó que se ha activado el protocolo de gestión de crisis y que el Gobierno se mantiene en contacto permanente con las autoridades lituanas y con los socios de la OTAN para supervisar la situación y coordinar posibles respuestas. La mandataria subrayó que, aunque el incidente no ha afectado la conectividad para los usuarios, se toma “con la máxima seriedad” por producirse en un entorno donde la infraestructura submarina es considerada un componente estratégico de seguridad y resiliencia.​

El caso se inscribe en un patrón de incidentes en el Mar Báltico que incluye daños a cables de comunicaciones, interconexiones eléctricas y gasoductos, como la explosión de los gasoductos Nord Stream en 2022 y la ruptura del gasoducto Balticconnector entre Finlandia y Estonia en 2023, donde fueron investigados buques mercantes como posibles responsables. En algunos de estos episodios, las autoridades han apuntado a anclas arrastradas, fallos de equipo o condiciones meteorológicas adversas como causas probables, aunque expertos en seguridad advierten de que las amenazas híbridas y el sabotaje deliberado no pueden descartarse en un contexto de tensiones con Rusia.​​

Analistas y centros de estudios señalan que los cables submarinos de fibra óptica y las infraestructuras energéticas en el Báltico se han convertido en un objetivo sensible, dado su papel esencial en la transmisión de datos, señales financieras y suministro eléctrico entre los países nórdicos y bálticos. La OTAN y la Unión Europea han reforzado la vigilancia con fragatas, aeronaves de patrulla marítima y drones navales, al tiempo que impulsan planes para mejorar la protección, la redundancia y la capacidad de respuesta ante incidentes en estos activos críticos.