Moscú refuerza su alianza con Pekín ante crecientes tensiones en el Indo‑Pacífico

Lavrov afirma que Rusia apoyará a China si aumenta el conflicto en Taiwán

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, declaró que Moscú respaldará a China ante cualquier amenaza a su integridad territorial, en referencia a una posible escalada en el Estrecho de Taiwán. La posición reafirma la coordinación estratégica entre ambas potencias en un contexto de creciente tensión militar en Asia‑Pacífico.

El jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, afirmó este domingo que Rusia “apoyará plenamente a China en la defensa de su soberanía e integridad territorial”, en caso de un aumento de las tensiones en el Estrecho de Taiwán. Las declaraciones, ofrecidas durante una conferencia de prensa en Moscú, consolidan la alianza política y militar entre los dos países frente a lo que ambos denominan “presiones occidentales” en la región del Indo‑Pacífico.

Lavrov señaló que el apoyo ruso a la posición de Pekín es “inquebrantable” y se basa en el principio de “Una sola China”, doctrina que Moscú respalda oficialmente desde hace décadas. El ministro añadió que Rusia considera la cuestión de Taiwán como un asunto interno de China y advirtió que cualquier intento de terceros de “interferir militarmente” sería interpretado como una amenaza directa al equilibrio global.

La declaración llega en un momento de alta sensibilidad geopolítica. Durante las últimas semanas, Estados Unidos y Japón han incrementado su presencia naval en el Pacífico occidental, mientras que China llevó a cabo maniobras militares de preparación de combate alrededor del archipiélago taiwanés. Washington ha reiterado su compromiso de defender a Taipéi conforme a la Ley de Relaciones con Taiwán, aunque sin reconocer formalmente su independencia.

Analistas de política internacional interpretan las palabras de Lavrov como una señal de coordinación estratégica sin precedentes entre Moscú y Pekín. La cooperación entre ambas potencias se ha intensificado desde el inicio del conflicto en Ucrania, abarcando ejercicios militares conjuntos, acuerdos energéticos y posturas comunes en foros multilaterales como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

El mensaje también se enmarca en los esfuerzos del Kremlin por reconfigurar su red de alianzas globales, desplazando su foco de Occidente hacia Asia. Expertos señalan que el respaldo explícito de Rusia a China en el tema de Taiwán podría implicar un apoyo logístico, diplomático y tecnológico en caso de una crisis regional, aunque sin un involucramiento militar directo.

Desde Pekín, el portavoz del Ministerio de Exteriores agradeció el pronunciamiento ruso y subrayó que “la asociación estratégica integral entre China y Rusia se mantiene sólida y orientada a la estabilidad global”. En contraste, Washington calificó las declaraciones como “una retórica desestabilizadora que amenaza la paz y la seguridad en el Indo‑Pacífico”.

El Estrecho de Taiwán continúa siendo uno de los puntos más sensibles del equilibrio global, donde convergen intereses comerciales, energéticos y militares de las principales potencias. Las recientes declaraciones de Lavrov refuerzan la percepción de que la cooperación entre Moscú y Pekín podría consolidar un frente geopolítico alternativo frente a Estados Unidos y sus aliados en Asia.