Una protesta educativa que se convirtió en movimiento nacional
La Cockroach Janta Party —CJP— apareció en mayo como una parodia política impulsada por jóvenes descontentos. Su nombre, que puede traducirse como Partido Popular de las Cucarachas, fue adoptado después de que un juez del Tribunal Supremo comparara a jóvenes desempleados con esos insectos. El movimiento utilizó inicialmente humor, vídeos y memes para denunciar corrupción, desempleo y falta de oportunidades.
La protesta adquirió una dimensión concreta a raíz de las filtraciones y anomalías denunciadas en exámenes de acceso a estudios de Medicina. Las irregularidades afectaron a millones de aspirantes y obligaron a repetir pruebas, según Reuters. La CJP exige la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, una reforma de los procedimientos de evaluación y compensaciones para familias de estudiantes fallecidos por suicidio después de supuestos fallos relacionados con los exámenes.
El movimiento afirma que no pretende transformarse por ahora en partido electoral. Su composición se ha ampliado más allá de los estudiantes: profesionales, familias, activistas y ciudadanos sin vinculación previa comenzaron a acudir a sus concentraciones. Esa diversidad explica que una protesta nacida en las redes sociales haya adquirido capacidad para movilizar a decenas de miles de personas en la capital.
La marcha al Parlamento terminó con cargas policiales
La escalada comenzó el lunes 20 de julio, cuando decenas de miles de manifestantes intentaron marchar hacia el Parlamento en Nueva Delhi. Las autoridades habían restringido la concentración y la Policía recurrió a porras y gases lacrimógenos para dispersar a los participantes. Las imágenes de jóvenes golpeados y arrastrados por agentes circularon ampliamente y provocaron una nueva oleada de apoyo.
La Policía de Delhi calculó que hubo cerca de 180 heridos: 118 integrantes de las fuerzas de seguridad y 60 manifestantes. Este desglose procede de las autoridades policiales y no constituye un balance médico independiente.
Cientos de participantes permanecieron el día 21 en Jantar Mantar, una zona autorizada para protestas situada a unos tres kilómetros del Parlamento. El campamento quedó bajo una fuerte presencia policial. Los dirigentes de la CJP anunciaron que mantendrían la movilización, aunque posteriormente señalaron que evitarían por el momento otra marcha multitudinaria para reducir el riesgo de nuevos enfrentamientos.
Rahul Gandhi lleva la protesta ante la residencia de Modi
Rahul Gandhi, dirigente del Congreso Nacional Indio y principal figura de la oposición, participó junto con su hermana Priyanka Gandhi Vadra y decenas de parlamentarios en una sentada cerca de la residencia oficial del primer ministro Narendra Modi. La protesta exigía responsabilidades por la actuación policial y la dimisión del ministro de Educación.
Los agentes retiraron y detuvieron temporalmente a Gandhi, Priyanka y otros legisladores. El ministro Jitendra Singh aseguró que se les había comunicado que el lugar no era adecuado para una sentada.
La incorporación del Congreso y de otras formaciones opositoras proporciona a los jóvenes asistencia jurídica, alimentos, recursos organizativos y visibilidad parlamentaria. Numerosos dirigentes visitaron el campamento y ofrecieron apoyo a los detenidos. La CJP sostiene que fue el propio movimiento el que solicitó esa solidaridad, pero insiste en que las organizaciones políticas no deben desplazar las demandas estudiantiles.
Una oportunidad política y un riesgo para la autonomía del movimiento
Más de la mitad de los aproximadamente 1.420 millones de habitantes de India tiene menos de 30 años, según estimaciones citadas por Reuters. Esa población convierte las políticas educativas, el acceso al empleo público y el desempleo juvenil en cuestiones electorales de primer orden. Modi gobierna desde 2014 y su partido ha logrado atraer durante años a amplios sectores de jóvenes urbanos y de clase media.
Las elecciones generales no están previstas hasta abril de 2029, pero Uttar Pradesh —el estado más poblado y gobernado por el partido de Modi— y Punjab celebrarán elecciones en 2027. Por ello, los partidos opositores consideran que el movimiento puede modificar la relación política de los jóvenes con el Gobierno antes de esas votaciones.
La participación partidista también supone un riesgo para la CJP. Analistas consultados por Reuters advierten de que las denuncias sobre filtraciones, empleo y funcionamiento de los exámenes podrían quedar relegadas por la competencia electoral. Medios cercanos al Gobierno ya acusan a la oposición de intentar apropiarse de las movilizaciones, mientras la CJP sostiene que continuará fuera de la política electoral.
La respuesta del Gobierno y los próximos pasos
Tras casi un mes sin contactos relevantes, un ministro mantuvo el 20 de julio una primera reunión con representantes del movimiento. El encuentro no redujo la tensión. Los dirigentes juveniles afirman que necesitan decisiones concretas y no únicamente garantías generales. Modi no se ha pronunciado personalmente sobre las filtraciones, aunque un miembro del Gabinete dijo que el primer ministro había ordenado adoptar medidas firmes para proteger los intereses de los estudiantes.
La situación del activista Sonam Wangchuk también alimentó las protestas. Su huelga de hambre de tres semanas se convirtió en uno de los símbolos del movimiento, y la Policía lo trasladó a un hospital después de que su estado de salud se deteriorara. El Tribunal Superior de Delhi autorizó posteriormente su traslado desde un centro público a uno privado a petición de su familia.
Amnistía Internacional criticó la actuación policial y recordó que la libertad de reunión pacífica está reconocida por la Constitución india. Las autoridades, por su parte, destacan el número de agentes heridos y sostienen que deben preservar la seguridad en torno a las instituciones. Ambas cuestiones —el derecho a protestar y los límites de las concentraciones en áreas protegidas— estarán en el centro del debate.
El futuro inmediato dependerá de si el Ministerio de Educación presenta reformas verificables, de la investigación sobre el uso de la fuerza y de la capacidad de la CJP para conservar su autonomía. La detención de Rahul Gandhi ha llevado el conflicto al nivel nacional y parlamentario, pero la continuidad del movimiento dependerá de que las reivindicaciones sobre exámenes, empleo y rendición de cuentas no queden subordinadas a la rivalidad entre el Gobierno y la oposición.