EE.UU. pospone ataques a Irán mientras refuerza defensas en la región
Despliegue defensivo prioritario
Funcionarios del Departamento de Defensa han indicado a The Wall Street Journal que, aunque las fuerzas estadounidenses podrían ejecutar ataques limitados contra Irán si se ordena, una campaña más amplia y decisiva —la que el presidente Donald Trump ha pedido preparar— requeriría primero reforzar las defensas aéreas regionales para mitigar retaliaciones. El foco está en proteger a Israel, aliados árabes y personal estadounidense ante posibles ataques con misiles balísticos de corto y medio alcance, drones y fuerzas proxy iraníes.
El despliegue incluye baterías adicionales de Terminal High Altitude Area Defense (THAAD) y sistemas Patriot en bases en Jordania, Kuwait, Baréin, Arabia Saudí, Catar y otros puntos con presencia estadounidense. THAAD intercepta misiles balísticos en altitudes exoatmosféricas, mientras Patriot cubre amenazas de menor altura y alcance, formando una capa defensiva multicapa.
Contexto de tensiones con Irán
La decisión se produce en medio de crecientes tensiones, con el grupo de portaaviones USS Abraham Lincoln ya en la región junto a escuadrones F-35 y destructores equipados para contramedidas aéreas. El Pentágono evalúa que Irán podría responder a ataques estadounidenses con salvas masivas de misiles, activación de proxies como Hezbolá o hutíes, y ataques a infraestructuras civiles o rutas marítimas.
Suzanne Maloney, exfuncionaria del Departamento de Estado en política iraní, subrayó que “la cuestión de la defensa aérea es clave: el grado en que disponemos de material suficiente para proteger a nuestras tropas y activos ante cualquier retaliación iraní”. Fuentes de defensa destacan que el traslado de THAAD y Patriot requiere logística intensiva, priorizando la disuasión sobre la ofensiva inmediata.
Despliegues específicos y apoyo aliado
Además del portaaviones Lincoln, EE.UU. ha enviado una docena de F-15E para fortalecer capacidades de ataque, pero el énfasis está en lo defensivo. THAAD y Patriot se dirigen a instalaciones clave, complementando destructores con sistemas Aegis para interceptar amenazas aéreas. Arabia Saudí ha adquirido siete baterías THAAD, varias ya entregadas, reforzando la red regional.
Israel y aliados del Golfo como Emiratos Árabes Unidos han expresado reticencias a permitir el uso de su territorio o espacio aéreo para ataques contra Irán, priorizando su propia protección. El Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) supervisa estos movimientos sin confirmar detalles operativos.
Preparativos para un posible conflicto amplio
El WSJ reporta que Trump ha instruido planes para ataques “rápidos y decisivos” sin guerra prolongada, incluyendo objetivos en el programa nuclear, misiles balísticos y potencialmente cambio de régimen. Sin embargo, la prioridad defensiva refleja lecciones de ataques iraníes previos, como el de 2020 contra Al Udeid en Catar, donde Patriot interceptó la mayoría de misiles aunque uno impactó sin bajas.
Expertos señalan que una campaña decisiva podría desencadenar escalada regional, con Irán activando proxies en Líbano, Yemen y Siria. El refuerzo busca crear un “escudo” que disuada retaliaciones y mantenga opciones ofensivas viables.
Reacciones regionales y globales
Irán ha advertido que cualquier agresión estadounidense provocaría respuesta “proporcional y decisiva”, mientras medios estatales iraníes minimizan capacidades defensivas de EE.UU. Países del Golfo buscan equilibrar alianzas con Washington y evitar ser arrastrados a un conflicto directo con Teherán. La ONU y la UE han instado a la desescalada diplomática, aunque Trump prioriza diálogo pero con amenaza creíble de fuerza.
El despliegue refuerza la presencia estadounidense en Oriente Medio, alineado con la política de Trump de máxima presión sobre Irán, pero pospuesto por consideraciones tácticas defensivas. Analistas prevén que el ritmo de traslados determinará la ventana para cualquier acción, en un contexto de alta volatilidad regional.