Ingrid deja nieve, viento extremo y riesgo de aludes en Sierra Nevada

La borrasca Ingrid obliga a cerrar Sierra Nevada por alto riesgo de aludes

La borrasca Ingrid, novena gran tormenta del invierno 2025-2026, ha cruzado la península desde el 23 de enero con un temporal de nieve, viento y frío que ha puesto en alerta a casi todas las comunidades autónomas y ha forzado el cierre de la estación de esquí de Sierra Nevada por el elevado riesgo de avalanchas y la escasa visibilidad en cotas altas.

La borrasca Ingrid, catalogada como borrasca de alto impacto, ha consolidado el giro plenamente invernal del tiempo en España con un episodio combinado de nieve, viento huracanado en zonas expuestas, oleaje muy significativo y un marcado desplome de las temperaturas. Desde el viernes 23 de enero, sus frentes han barrido de oeste a este la península, dejando acumulaciones de nieve destacadas en los sistemas montañosos y un fuerte temporal marítimo en el litoral atlántico y cantábrico, con olas superiores a los ocho metros en tramos de la costa gallega bajo aviso rojo de la Aemet.

En Sierra Nevada, el macizo granadino ha registrado importantes nevadas, acompañadas de rachas intensas de viento y episodios de lluvia engelante que han complicado las operaciones en remontes y pistas. La estación, que ya venía operando con limitaciones, ha elevado el nivel de peligro de avalanchas de 3 a 4 sobre una escala de 5, siguiendo la escala europea, al constatarse un manto nivoso inestable y débilmente consolidado en amplias laderas. Ante estas condiciones, la explotación invernal decidió cerrar sus operaciones el domingo por la escasa visibilidad y el alto riesgo de aludes, prohibiendo además el esquí de montaña en la pista El Río y desaconsejando cualquier actividad fuera de las zonas balizadas.

El impacto del temporal también se ha dejado sentir en los accesos por carretera a la estación. La acumulación de nieve, unida a la presencia de numerosos vehículos, ha obligado al corte total de la A‑395 hacia Sierra Nevada desde el kilómetro 7, en el término municipal de Cenes de la Vega, con uso obligatorio de cadenas a partir del entorno del kilómetro 16 para llegar a Pradollano en los momentos en que la vía permanecía transitable. Tramos de la red secundaria de la provincia de Granada permanecen igualmente condicionados por la nieve, dificultando la movilidad y los trabajos de limpieza viaria.

La Agencia Estatal de Meteorología ha mantenido durante el fin de semana avisos naranjas por nevadas en el entorno del sistema Bético y en otros macizos de la península, mientras advertía de que el episodio de frío y nieve asociado a Ingrid podía generar problemas significativos en carreteras, especialmente en cotas medias y bajas donde las nevadas se presentaban en forma de chubascos. Paralelamente, Protección Civil ha recomendado evitar desplazamientos innecesarios, planificar las rutas con antelación, consultar la información actualizada de tráfico y llevar equipamiento invernal adecuado, con especial atención a los tramos de montaña.

Fuera de Andalucía, Ingrid ha dejado su cara más severa en el norte, donde el temporal marítimo ha activado el aviso rojo en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco por fenómenos costeros extremos, con olas que han superado puntualmente los diez metros. En paralelo, la Dirección General de Tráfico ha informado de más de un centenar de carreteras afectadas en una docena de comunidades, con varios tramos cortados, kilómetros que exigen el uso de cadenas y numerosas limitaciones de velocidad por nieve, hielo y viento cruzado.

Las previsiones apuntan a que, aunque los efectos de Ingrid seguirán notándose en el norte peninsular, el temporal irá perdiendo intensidad a medida que una nueva borrasca de alto impacto, bautizada Joseph, se aproxime desde el Atlántico y tome el relevo en Galicia con abundantes precipitaciones, posibles tormentas y episodios de deshielo. En Sierra Nevada, los servicios de la estación y los equipos de rescate mantienen la vigilancia reforzada sobre la estabilidad del manto nivoso y recomiendan extremar la prudencia en las próximas jornadas, a la espera de que mejore la visibilidad y descienda el nivel de peligrosidad por avalanchas antes de reanudar su actividad.