Bitcoin entra en zona de miedo extremo tras desplome cercano al 50%
Bitcoin ha perdido casi la mitad de su valor desde el máximo histórico cercano a 126.000 dólares marcado en octubre, en medio de una ola de ventas que ha llevado al Índice de Miedo y Avaricia de Cripto a niveles de “miedo extremo”. Sin embargo, indicadores en cadena como el MVRV, los flujos de ballenas y la caída del suministro en intercambios apuntan a que el pánico actual podría estar configurando una de las zonas de acumulación más atractivas de la historia reciente de la criptomoneda.
Hundimiento de precio y sentimiento extremo
Desde su récord cercano a 126.000 dólares en octubre de 2025, el precio de Bitcoin se ha desplomado en torno a un 50%, con caídas recientes que lo han llevado a cotizar en la franja de 60.000–65.000 dólares en febrero de 2026. Esta corrección ha borrado cientos de miles de millones de dólares de capitalización y ha desencadenado un proceso de liquidaciones forzadas en derivados, tras la ruptura de soportes técnicos clave y el cierre masivo de posiciones apalancadas.
El Índice de Miedo y Avaricia de Cripto ha entrado de lleno en territorio de “miedo extremo”, con lecturas en el entorno de 17 puntos, uno de los niveles más bajos desde los mínimos correctivos de 2025. Históricamente, rangos por debajo de 25 han coincidido con fases de capitulación, ventas emocionales y precios considerados infravalorados por inversores de largo plazo.
Factores macro y presión de liquidez
La fase bajista actual se desarrolla en paralelo a un endurecimiento de las condiciones financieras globales y a una corrección amplia en acciones tecnológicas, lo que ha reducido el apetito por activos de riesgo como las criptomonedas. Analistas señalan que los mismos factores que impulsaron el rally de 2025 —entradas masivas en ETF de Bitcoin al contado, expectativas de tipos más bajos y mayor adopción institucional— se han convertido ahora en vientos en contra al revertirse los flujos de capital.
La liquidez más delgada en los mercados de criptomonedas ha amplificado la volatilidad, haciendo que rupturas puntuales de soporte se traduzcan en caídas más profundas y rápidas. Informes de plataformas de análisis de derivados contabilizan liquidaciones de cientos de millones de dólares en posiciones apalancadas en periodos de 24 horas, reforzando la dinámica de ventas en cascada.
Señales en cadena de posible zona de acumulación
A pesar del deterioro del precio y del sentimiento, varios indicadores en cadena comienzan a dibujar un escenario diferente al del ruido de corto plazo. El múltiplo MVRV de Bitcoin se mantiene en zona profundamente negativa, alrededor de -29%, un nivel históricamente asociado a fases de baja rentabilidad realizada y riesgo reducido para compras de largo plazo. Este tipo de lecturas suelen interpretarse como “zonas de oportunidad”, donde el mercado cotiza por debajo del valor medio al que los inversores adquirieron sus monedas.
Los datos de comportamiento de grandes tenedores también apuntan a un cambio de manos significativo. Informes recientes muestran que las denominadas ballenas (direcciones con entre 10 y 10.000 BTC) añadieron más de 18.000 BTC en apenas cuatro días a comienzos de febrero, el mayor ritmo de acumulación desde 2022. Paralelamente, la métrica Accumulation Trend Score se ha situado en torno a 0,68, lo que indica compras coordinadas entre múltiples cohortes de inversores, y no solo operaciones puntuales de grandes carteras.
ETFs, flujos institucionales y oferta en intercambios
El nuevo ciclo de Bitcoin está fuertemente condicionado por la infraestructura institucional creada en torno a los ETF al contado en Estados Unidos. En uno de los días de mayor volatilidad, los ETF registraron entradas netas superiores a 370 millones de dólares, evidenciando que, mientras el inversor minorista capitula, parte del capital institucional sigue utilizando las caídas como oportunidad de entrada. Esta divergencia entre ventas minoristas y compras de vehículos regulados refuerza la percepción de que el mercado se encuentra en una fase de redistribución de la oferta.
En paralelo, los datos de suministro de Bitcoin en exchanges muestran un ligero repunte de monedas depositadas en plataformas, lo que implica una mayor disposición potencial a la venta a corto plazo. No obstante, en términos interanuales, el saldo agregado en intercambios continúa por debajo de los niveles previos a los grandes rallies, consistente con una narrativa de acumulación estructural y retirada gradual hacia almacenamiento en frío.
Riesgos a corto plazo y perspectivas de ciclo
Analistas de casas de inversión advierten de que un entorno de “miedo extremo” no garantiza un suelo inmediato, y recuerdan que, en ciclos anteriores, Bitcoin llegó a registrar caídas superiores al 70% desde máximos antes de estabilizarse. Proyecciones basadas en patrones históricos de “supermercados bajistas” sitúan escenarios de estrés en niveles en torno a 38.000 dólares si se replican los drawdowns más severos del pasado.
Con todo, la combinación de sentimiento extremo, métricas en cadena de infravaloración y compras sostenidas por parte de grandes inversores y ETF sugiere que el tramo actual podría estar configurando una de las fases de acumulación más relevantes del ciclo. Para los participantes del mercado, el reto pasa por gestionar el riesgo en un entorno de alta volatilidad, sin perder de vista que las zonas de mayor pánico han antecedido, en otros ciclos, a algunos de los repuntes más pronunciados de Bitcoin.